lunes, 17 de febrero de 2014

“EL CALENDARIO DE LA JUEZA AYALA ES POLITICO” por Antonio Romero


 
CARTA ABIERTA A LA CIUDADANÍA
por Antonio Romero

“EL CALENDARIO DE LA JUEZA AYALA ES POLITICO”

“UN SUMARIO QUE SE ETERNIZA Y ESTÁ SIENDO UTILIZADO PARA PONER EL VENTILADOR Y ENMIARDAR A TODO EL MUNDO”

“DIEGO VALDERAS ES HOY VICEPRESIDENTE DEL GOBIERNO ANDALUZ Y TIENE DOS HIJOS EN PARO”

Estimados ciudadanos, Estimadas ciudadanas:

Es significativo que los autos de la Sra. Ayala en la investigación de los ERES coincidan siempre con acontecimientos políticos en este caso se presentaba públicamente el candidato del Partido Popular a la Presidencia de la Junta de Andalucía, además las Elecciones Europeas están en puertas.

En una situación donde 4 millones de electores se instalan en la abstención asqueados e indignados por la política de recortes sociales y de corrupción general que afecta a todas las instituciones del estado:

-Cuando la infanta Cristina se sienta en el banquillo y con ella una Casa Real implicada en corrupciones gravísimas.

-Cuando el “Barcenazo” descubre sobresueldos y compra de los dirigentes del PP y del propio Presidente del gobierno por las grandes empresas de este país.

-Cuando la Institución autonómica del país Valenciano se mueve en un mar de corrupción.

-Cuando los Eres de Andalucía son una trama político –mafiosa y corrupta.

-Cuando los jueces que investigan escándalos financieros (Blesa) son expulsados de la carrera judicial.

Estamos ante el agotamiento y el final de un régimen monárquico, bipartidista y corrupto.

Unas Elecciones Europeas se acercan, la ciudadanía va a convertirla en un gigantesco Voto de Censura al Gobierno de Mariano Rajoy, al tiempo que en una derrota del bipartidismo y ello por dos vías:

- La abstención enorme que prevén las encuestas y un nivel altísimo de votos a los partidos minoritarios entre ellos a IU. Que es la fuerza que más sube según todos los sondeos.
En este escenario se explica la campaña de enfangar y enmierdar a todo el mundo, “todos son iguales” no queda ninguna referencia de honestidad y honradez en la vida pública.

El gran patrimonio de Izquierda Unida es su honestidad, un cartel en la transición decía con la figura de un militante comunista “mis manos, mi capital”; Diego Valderas se quedó huérfano con 16 años, no tenía más que sus manos, trabajó en muchos oficios, fue Alcalde en Bollullos del Condado elevando su pueblo a categoría de ciudad con una gestión honesta y transparente. Hoy es Vicepresidente del Gobierno Andaluz, y tiene sus dos hijos en paro, la derecha se creía que por fin había llegado al poder en Andalucia, vió frustrada sus ansias y el Sr. Arenas (cobrador de sobresueldos) terminó dimitiendo y su partido desnortado y en la oposición, no perdona a IU su legítimo acuerdo en Andalucía lo mismo que se inventaron la participación de Eta en atentado del 11 M para justificar su derrota electoral.

Hoy los medios de la derecha, los tertulianos de la caverna se lanzan contra Diego Valderas, esgrimiendo un auto de la jueza Ayala que dice que Valderas hizo gestiones para que se concedieran subvenciones a una empresa hace más de 10 años y le dice a la Guardia Civil que investigue estas subvenciones a petición de Francisco Javier Guerrero ex director de Empleo de la Junta de Andalucía y pieza clave en la trama corrupta de los Eres.

Diego Valderas en aquella época no era ni siquiera cargo público, IU cruzaba un desierto sin cantimplora, gobernaba Chaves y la influencia de IU era escasísima. Hoy el periodista José Aguilar escribe en su columna “un corrupto escribe un folio y una juez imprudente le da credibilidad y Valderas carga con el estigma sin haber roto un plato, ni siquiera habría podido”, por otra parte hacer una gestión para que se reciba una empresa en cualquier departamento del gobierno para que se le den subvenciones con el fin de instalar y crear empleo en algún municipio o salir de una situación de crisis empresarial es habitual y se hace diariamente por cualquier diputado o diputada y cualquier cargo público, la pregunta es ¿recibió Diego Valderas o su formación política algún dinero de esta subvención? rotundamente no, luego por qué se intenta manchar la honestidad de Diego Valderas y de IU.

Además de lo expuesto por estas razones:

a) hay una cacería que pretenden alcanzar a todas las esferas políticas y movimientos sociales que se enfrentan al sistema. Crean así una fractura entre la sociedad y las organizaciones políticas y sociales enviando a la abstención a millones de ciudadanos.
b) Dictan condenas mediáticas y condenas a la muerte civil de dirigentes honestos de la izquierda que son los nuevos paredones del fascismo moderno.
c) El capitalismo no tiene casos de corrupción porque todo el sistema es pura corrupción o dicho de otra manera, capitalismo y corrupción son caras de la misma moneda.
d) La represión, el recorte de libertades, las campañas de desacreditación sin ninguna prueba, la condena de siete meses de cárcel a Gordillo y Cañamero por ocupar pacíficamente una finca abandonada son claves para que se abran camino las políticas neoliberales, el programa máximo de la derecha política y económica.

Finalmente el poder judicial y la justicia son un servicio público que está sujeto a la crítica en la democracia y cuando un sumario se eterniza sin que paguen todos los culpables caiga quien caiga como ha exigido siempre Izquierda Unida se corre el riesgo de que prescriba y se vayan de rositas los verdaderos culpables de la corrupción.

La defensa de nuestra honestidad la haremos con todos los instrumentos a nuestro alcance incluida la desobediencia civil, sin ella los negros se seguirían sentando en la parte trasera de los autobuses en los Estados Unidos.

Antonio Romero

viernes, 7 de junio de 2013

La Marcha por el Empleo parará el día 10 en Las Cabezas de San Juan


Ha sido convocada dentro de una campaña de movilizaciones bajo el lema:  "Europa más Social y Democrática"  


 

    Del día 7 al 16 de junio se celebra la Jornada de Acción Europea con una campaña de movilizaciones por toda Europa que ha sido convocada por la Confederación Europea de Sindicatos (CES) con el lema Europa más Social y Democrática.

    Desde CCOO y UGT se han convocado para el lunes, día 10, tres manifestaciones que partirán a las 8:00 horas desde Córdoba, Antequera(Málaga) y Puerto Real(Cádiz) para llegar a Sevilla, a la plaza de San Francisco, el día 13, donde finalizarán con una concentración conjunta bajo el lema "Por el empleo". La marcha que parte de Puerto Real llegará a Las Cabezas de San Juan  el próximo lunes 10 de junio sobre las 20 horas y pasarán la noche en el Pabellón Cubierto. El martes 11 a las 9 de la mañana se realizará una Asamblea en la Plaza del Ayuntamiento, tras la cual la marcha continuará  hacia Los Palacios, y de alllí a Dos Hermanas.

    El jueves, día 13, la marcha  llegará a Sevilla por el bulevar de Bellavista, Avda. Jerez, La Palmera, Paseo de las Delicias, Puerta de Jerez y Avda. de la Constitución hasta llegar a la Plaza de San Francisco donde tendrá objeto la concentración.

    Los motivos de la convocatoria, por un lado, son rechazar las políticas antidéficit y de fuertes recortes sociales que “no sólo no dan resultados positivos sino que agravan la situación de los trabajadores y trabajadoras”. Unas medidas, se asegura desde la convocatoria, que “está provocando la quiebra de países, el crecimiento del paro, un modelo social cada vez más debilitado, derechos sociales bajo mínimos y la permanencia de la recesión económica”.

 Por otro lado, esta marcha exige un programa de recuperación europeo, poner fin a los recortes en el gasto público, la protección social y los salarios, apostar por un cambio de modelo productivo, así como por una fiscalidad gradual y redistributiva.

   







  Desde la Asamblea de IULV-CA de Las Cabezas de San Juan os invitamos a participar activamente en estas Jornadas de Lucha por el Empleo frente a la situación insostenible que atravezamos los trabajadores y trabajadoras de Las Cabezas de San Juan y de Andalucía y Europa en general.




 

viernes, 12 de abril de 2013

¡Hasta siempre Chacho!


"Disfruté tanto, tanto, cada parte, y gocé tanto, tanto, cada todo, que me duele algo menos cuando partes porque aquí te me quedas de algún modo"
Silvio Rodriguez 




    Esta mañana ha fallecido Domingo Martínez Jiménez, a quienes todos y todas conocimos simplemente como el Chacho. Había nacido en nuestro pueblo un 17 de junio de 1917, un hombre valiente, militante anti franquista, comunista, afiliado a CCOO, luchó con todas sus fuerzas en cada frente y será siempre un ejemplo a seguir para las nuevas generaciones.

    La Asamblea  Local de IU, así como la Agrupación del PCA de Las Cabezas de San Juan y CCOO se unen en un sentido:


 "¡Hasta la victoria siempre Chacho!"

jueves, 7 de marzo de 2013

Renovación Generacional del Grupo Municipal de IULV-CA de Las Cabezas de San Juan





Juan Antonio Borrego Crismán




    Hijo de una familia cabeceña que tuvo que emigrar de nuestro pueblo por razones laborales, nació en Alicante un 18 de agosto de 1981. Regresaron a Las Cabezas cuando Antonio contaba con 5 años. A partir de entonces sus padres emprendieron un negocio familiar del cual hoy Antonio forma parte.

    Su familia ha tenido siempre un fuerte compromiso social y político, por lo cual no es de extrañar que Antonio formara parte de la Asamblea Local de IU activamente, integrando la lista de candidaturas del año 2003 con tan sólo 21 años y formando parte del Consejo de Administración de MCM en el último Gobierno Municipal de Izquierda Unida. 

    Ha sido miembro de la Dirección Local de IULV-CA como Responsable de Sede durante más de 4 años (2008-2012), y actualmente integra el Comité Local de la Agrupación del PCA de Las Cabezas de San Juan.

    En el próximo Pleno Antonio se estrenará como nuevo Concejal del Grupo Municipal de IULV-CA con toda la confianza, el apoyo y la ilusión de los compañeros y las compañeras, quienes en la última Asamblea Local votaron por unanimidad la paulatina renovación generacional de nuestro Grupo Municipal.


Un ejemplo de juventud
con compromiso y participación:


 
2004, junto a su madre, Marcelino Camacho y Josefina Samper, 
en ocasión de la entrega del Premio a las Libertades Rafael del Riego


2010, Presentación de la Lista de Candidaturas en las últimas elecciones municipales



 2011, camino al Acto de Cierre de las Elecciones Generales en Sevilla



2012: en Lebrija, en la Caravana del Bajo Guadalquivir por Andalucía durante la campaña de las últimas elecciones autonómicas 








sábado, 19 de enero de 2013

Los abogados de Atocha, vivos en nuestra memoria

24 de enero de 1977

Una calle de Madrid. La calle Atocha. Un lugar de encuentro de gente de todo tipo que se reúne en sus cafeterías, sus bares, las plazas de alrededor. Se abren nuevos negocios y permanecen o cierran los de siempre. Muchos de los que trabajan por allí se conocen entre ellos y charlan, comen juntos. El Bar Cantábrico, el Bar Brasilia, el restaurante Hilogui, la Plaza de Santa Ana. Lugares llenos de vida por los que miles de personas van pasando casi sin darse cuenta. Una comida rápida, un saludo, una reunión, volver al trabajo. Y una calle como las demás calles de la ciudad. Fría en invierno, solitaria en verano.
 Calle Atocha. 1977.
En la calle Atocha trabajaban también un buen número de abogados laboralistas comprometidos con la libertad y la igualdad y dedicados al asesoramiento y defensa de los trabajadores. Su lucha hacía que recibieran anónimos amenazadores contra su vida, pero ellos seguían trabajando. Tenían un despacho que llevaba abierto desde 1972. A él acudían trabajadores de todos los oficios por muy diversas causas: accidentes laborales, despidos improcedentes, salarios que no les pagaban… En ocasiones grupos enteros bloqueaban la escalera del edificio hasta que les llegaba el turno. A todos ellos se les abría un expediente en una carpeta amarilla. Carpetas que muchas veces llevaban por nombre el de un colectivo, otras el de un solo individuo y, que otras veces, eran anónimas. En ellas se incluían multitud de datos, referencias, pero siempre faltaba algo. Algo que no se había apuntado. Carpetas amarillas que llenaban un despacho que, aunque grande, comenzaba a quedarse pequeño.
En 1976 los abogados alquilaron otro despacho. También en la calle Atocha. Parecía que no podía ser en otro lugar. Pero esta vez, en el número 55. Un número para el recuerdo. Lo arreglaron, lo pintaron, y poco a poco los trabajadores comenzaron de nuevo a agolparse junto a la puerta. El despacho empezó a llenarse de carpetas amarillas, de movimiento, de reuniones. Se llenó de vida. El portal estaba repleto de vecinos desconocidos. Para llegar al despacho, había que subir hasta el tercer piso, normalmente por la escalera, porque el ascensor casi nunca funcionaba. Tampoco funcionaría el 24 de enero de 1977. Junto a la puerta, una placa: “Abogados. Horas de consulta: lunes, miércoles y viernes de 16:30 a 20h”. Al pasar la puerta marrón te encontrabas con un salón en forma de trapecio. Era una casa llena de esquinas en la que ibas pasando de despacho en despacho. Tenía balcones a la calle. Al salir de allí, los abogados compartían anécdotas personales y laborales tomando algo en el pub de Santa Bárbara o en la discoteca el Junco. Prácticamente pasaban todo el día juntos. Algunos se habían conocido en la universidad, otros, a su llegada al despacho. Pero sea como fuere, la cotidianidad se convirtió en confianza y ésta a su vez en amistad.
Y llegó el 24 de enero de 1977. Allí estaban nueve personas: Luis Javier Benavides, Ángel Rodríguez Leal, Javier Sauquillo, Serafín Holgado, Enrique Valdelvira, Luis Ramos, Miguel Sarabia, Dolores González y Alejandro Ruiz-Huerta.
Luis Javier Benavides, “Luisja” para sus amigos, había nacido en Villacarrillo (Jaén). Tenía muy claro que su actividad en el futuro estaría relacionada con el campo, con los sindicatos campesinos. Estaba entregado al marxismo y al cristianismo. En Vallecas atendió a numerosos clientes, a pesar de que el barrio estaba perseguido por el franquismo. En Hortaleza participó en las primeras asociaciones clandestinas de vecinos. Era sencillo y abierto. Fue él quien, sin saberlo, abrió la puerta a la muerte. El 24 de enero tenía 27 años.
Ángel Rodríguez Leal era de Casasimarro (Cuenca). Cuando le despidieron de Telefónica llevó su caso al despacho de los abogados y finalmente se quedó a trabajar allí. Llevaba las tareas de organización de documentos, que tanta falta hacían. Era por tanto el único que no había estudiado Derecho. Horas antes de que acontecieran los hechos que cambiaron la historia de aquel despacho y la historia de España, le dio a Alejandro un bolígrafo de marca inoxcrom que éste metió en el bolsillo de su camisa. Le dijo que “le haría falta”. El 24 de enero tenía 26 años.
Javier Sauquillo nació en Ceuta. Empezó a trabajar en el despacho de abogados laboralistas de la calle General Oraa, que posteriormente se uniría con el de Modesto Lafuente. En abril de 1972 se incorporó al despacho de la calle Españoleto, su lugar de trabajo más “estable”. Sin embargo, su experiencia se extendía a Vallecas, Móstoles, Alcorcón… Era una persona con una dedicación total a su trabajo y con las ideas claras, que decía todo sin necesidad de hablar. Estaba casado con Dolores González. El 24 de enero tenía 29 años.
Serafín Holgado era de Salamanca. Había entrado en el despacho de la calle Atocha unos días antes para aprender el oficio mientras estudiaba alguna asignatura que le faltaba para terminar la carrera. Era increíblemente trabajador, lleno de vida y de energía, y alargaba las horas de trabajo hasta el máximo. Era tímido, pero tenía unas tremendas ganas de aprender. Sus intentos por labrarse un futuro terminaron aquella noche. El 24 de enero tenía 27 años.
Enrique Valdelvira era todo sentido común. No era en absoluto el típico abogado que recitaba leyes jurídicas, sino todo lo contrario: siempre tenía una solución imaginativa para todos los casos. Además de trabajar en otro despacho de la calle Magdalena, era profesor de historia en un instituto privado. Un gran orador y un gran maestro. Hay quien piensa que de haber tenido oportunidad de hablar aquella noche, hubiera podido cambiar el curso de los hechos. El 24 de enero tenía 34 años.
Luis Ramos tenía otro despacho en Alcalá de Henares. Era una persona seria, o al menos eso parecía. Casi siempre estaba callado. En silencio. También cuando trabajaba. Era una persona muy serena en todo lo que hacía. No se alteraba. Fue uno de los primeros en pedir ayuda. Y lo hizo sin sobresaltos. Sin aparente nerviosismo. Lo que allí ocurrió se le clavó en lo más profundo, como a todos, pero él prefirió guardárselo para sí mismo. El 24 de enero tenía 37 años.
Miguel Sarabia tenía una sorprendente capacidad para recordar cada uno de los detalles que habían ocurrido aquella noche de forma minuciosa. Era un excelente narrador, también había sido profesor, y contaba las cosas de forma exacta, precisa y directa. Lo que asombraba a unos y molestaba a otros. Una persona comprometida con su trabajo, y que lo llevaba a cabo como si con cada caso estrenara su título de abogado: con una fascinante ilusión. Fue el único que intentó escapar aquella noche. El 24 de enero tenía 49 años.
Dolores González es dos personas diferentes. Por un lado está la mujer alegre, serena y  llena de fortaleza que era antes de los trágicos sucesos de la noche del 24. Por otro lado, está la mujer que nació después de aquella noche. Dolores cambió por completo. Nunca volvió a ser la misma. Un día, una noche, apenas unos minutos, en los que le robaron su libertad, le borraron la sonrisa, la apartaron de Javier y la sumergieron en el silencio. El 24 de enero tenía 31 años.
Alejandro Ruiz-Huerta nació dos veces en Madrid. Había estudiado derecho en la universidad con su gran amigo Luisja. Sin embargo, siempre le habían apasionado la literatura, el teatro y la poesía. Quizá por ello ha comenzado a escribir sobre la noche del 24: hace lo que le gusta al mismo tiempo que se desahoga. No quiere venganza. A pesar de todo, sigue siendo fiel a los principios del derecho y creyendo en la justicia, que será la que decida. El 24 de enero tenía 30 años.
La noche del 24 de enero fue la de un lunes frío y lluvioso. En todos los sentidos. En el despacho de la calle Atocha nº 55 va a tener lugar una reunión de los abogados laboralistas. Una reunión en la que estará presente la tensión ciudadana que se vivía desde hacía meses como consecuencia de la escalada de violencia que asolaba el país. Algunos de los abogados cogen el coche desde la otra punta de la ciudad para llegar al despacho, otros ya se encuentran allí.
Cuando Alejandro sube hasta el tercer piso y entra en el salón lleva consigo un bocadillo de jamón que acaba de comprar en el Globo. Lo comparte con Enrique y Luisja mientras comentan las últimas acciones violentas y manifestaciones acaecidas en Madrid. Una reunión de transportistas acaba de terminar allí mismo. Corrillos de sindicalistas comentan la huelga de transportes y sus últimos incidentes. Navarro les invita a marcharse. Y él también se despide. En ese momento, Ángel entra por la puerta del despacho. Ya se había marchado a tomar algo con otros compañeros, pero volvió porque se le había olvidado un ejemplar del Mundo Obrero.
Mientras tanto, tres hombres llegan al número 55 bajo la oscuridad de la calle Atocha. Sin ser vistos, suben hasta el cuarto piso mientras esperan el mejor momento para irrumpir en el despacho. Sus nombres son José Fernández Cerrá, Carlos García Juliá y Fernando Lerdo de Tejada. En la escalera, Juliá decide taparse el rostro. Ninguno de los otros dos entiende del todo el porqué, se supone que no hay que fallar. Cuando todo parece calmado, bajan al tercer piso.
Llaman al timbre. Alejandro y Luis Javier van a abrir. Se chocan. Finalmente abre Luis Javier. Dos hombres irrumpen en la sala. Uno lleva el rostro tapado, el otro no. Ambos llevan una pistola. Mientras Juliá va hacia los despachos individuales para desconectar los teléfonos, Cerrá apunta a siete personas con su arma y les reúne a todos junto a la pared del salónEsas manitas bien arriba -dice- ¿dónde está Navarro? Es mejor para vosotros que nos lo digáis. Javier interviene: no sabemos de quién habláis. Se oye un disparo. Siete rostros congelados. Aún más. Juliá entre en la habitación con Ángel y Serafín y les coloca con el resto. Con los nervios se le había escapado un tiro y se había rozado un brazo. Esas manitas bien arriba. Algunos de los abogados piensan que, quizá, si les hacen caso, no pasará nada. Sólo hay que esperar. Esas manitas… bien arriba. Juliá comienza a disparar. Cerrá le sigue. Uno a uno los cuerpos van cayendo. Los asesinos los rematan en el suelo. Mientras tanto, Lerdo escucha todo desde la puerta. También lleva una pistola, pero ni siquiera está cargada. Nueve vidas destrozadas. Tres asesinos que huyen escaleras abajo sin mirar atrás. En el salón, silencio. Un horrible silencio. Cada uno de los cuatro sobrevivientes se pregunta si será el único.

 Minutos después Luis y Miguel se miran el uno al otro. Nos han matado, Miguel –dice Luis-. Ambos se acercan a la ventana arrastrándose para pedir ayuda. Poco después Alejandro retira el cuerpo de Enrique, que yacía tumbado sobre él, protegiéndole. Llaman de nuevo a la puerta. No puede ser. ¿Serán ellos otra vez? No. Es Luis Menéndez. Sus ojos no pueden creer lo que ven. Va a pedir ayuda.
Las caras de las personas que van entrando a la sala a ayudar, entre ellos, un policía y un barrendero, lo dicen todo y a la vez no dicen nada. Es imposible. ¿Quién ha podido hacer algo así? El horror se refleja en sus rostros. Pero no, ahora tienen que concentrarse en ayudar. Entre todos se llevan los cuerpos sin vida de Enrique Valdelvira, Luis Javier Benavides y Ángel Rodríguez Leal. Javier Sauquillo y Serafín Holgado fallecerían horas después en el hospital. Hay cuatro supervivientes: Luis Ramos, Miguel Sarabia, Dolores González y Alejandro Ruiz-Huerta. Un bolígrafo inoxcrom había desviado la trayectoria de una bala.
Había muchos más despachos de abogados laboralistas. Pero les tocó a ellos. Nueve personas. Nueve vidas contra las que se atentó una noche. Pero no sólo se atentó contra ellos, sino también contra la libertad. Contra la democracia.



26 de enero de 1977. Un entierro convertido en manifestación: Madrid pide paz

El miedo a causa de la escalada de violencia que asolaba el país y por supuesto, la conmoción por el asesinato de los abogados, fueron el detonante de lo que supuso el entierro del día 26. Un entierro que se convirtió en una multitudinaria manifestación que, aunque encabezada por el PCE, estuvo apoyada por todas las fuerzas democráticas y por los ciudadanos madrileños. Todos ellos acudieron compungidos bajo la rabia y la impotencia para despedir a los abogados y manifestar sus deseos de paz. Podría haberse pedido venganza. Se podría haber respondido a la violencia con más violencia. Y quizá eso es era lo que querían algunos: que tanta violencia llevara a la intervención del Ejército. Pero no fue así. Santiago Carrillo pidió calma. Es posible que el comportamiento sereno y de compromiso con la paz de los comunistas hiciera que el PCE incluso saliera fortalecido de aquel día.

 


 Día del entierro en la Castellana
 
Desde el principio se quiso instalar la capilla ardiente en el Salón de Togas del Colegio de Abogados. El Ministerio del Interior había anunciado que no podía garantizar la seguridad en los alrededores, pero gracias a distintas negociaciones colegiales se consiguió el objetivo. Ciento cincuenta mil personas ocuparon las calles Marqués de la Ensenada, General Castaños, Génova, Plaza de la Villa de París y Plaza de Colón para pasar por la capilla ardiente instalada a la una de la tarde.

Aproximadamente unos mil militantes del PCE se ocuparon de la seguridad en el interior del Colegio de Abogados. Controlaban a las personas que entraban al interior, organizaban las colas y, a través de un megáfono, daban instrucciones y pedían silencio cuando era necesario. Cuando Santiago Carrillo entró en el Colegio de Abogados, se pidió a todos los presentes que abrieran sus gabardinas o abrigos, aunque no hubo ningún incidente. A pesar de ello, existía el temor a la presencia de francotiradores entre el Palacio de Justicia y la calle de Génova. Lo más probable es que esta fuera la razón por la cual el decano del Colegio, don Antonio Pedrol, fuera completamente solo por decisión propia. Durante toda la concentración el Palacio fue sobrevolado por helicópteros de las Fuerzas del Orden. Siempre se dijo que el Rey había seguido el entierro desde uno de ellos.

A las cuatro de la tarde comenzaron a sacarse los ramos y coronas de flores del Palacio de Justicia. Abogados amigos de las víctimas y representantes políticos y sindicales fueron ayudados por multitud de voluntarios. El desfile de coronas duró hasta treinta y cinco minutos, y con ellas se llenaron totalmente siete furgones. Una de ellas, con claveles rojos y blancos, reproducía una hoz y un martillo. Fundamental debió ser el hecho de que las floristerías regalaban las rosas a los ciudadanos que iban a comprarlas para llevárselas a los abogados de Atocha.





Salida de los féretros

A las cinco menos veinte de la tarde, don Antonio Pedrol Rius y la Junta de gobierno del Colegio, con la toga y la medalla judicial, precedieron la salida de los féretros, que eran llevados por compañeros de las víctimas. Tras ellos marchaban dirigentes de fuerzas  políticas de la oposición. Cuando los familiares de las víctimas abandonaron el Palacio de Justicia, la multitud prorrumpió en aplausos, que enseguida fueron acallados por las recomendaciones de “silencio, esto es un entierro”. Cuando los féretros fueron introducidos en los furgones, hubo algunas protestas de gente que solicitaba que se continuara a pie. Pero el silencio volvió a imponerse rápidamente. Durante el resto de la manifestación, los asistentes respetaron el más rotundo silencio. Posteriormente, la comitiva se dirigió hacia Cibeles para después llegar a los cementerios de la Almudena y nuevo de Carabanchel.

La concentración transcurrió sin incidente alguno. A las seis y media de la tarde fuentes de la policía lo anunciaban. La calma y el orden habían primado durante el tiempo que duró el entierro. De la misma manera ocurrió en casi todas las manifestaciones que tuvieron lugar en otros rincones del país. Las expresiones de condena fueron especialmente significativas en los Colegios de Abogados de distintas provincias. Barcelona, Bilbao, San Sebastián o Baleares, fueron las primeras en mostrar su solidaridad con los abogados del Colegio de Madrid.

El Atentado de Atocha fue un duro golpe contra la Transición. Fue uno de los acontecimientos que más hizo temer por la futura democracia. Pero el día 26 de enero, el día del entierro y la manifestación, pudo ser uno de los que más contribuyeron a construir la democracia. Fue este un día en el que ciento cincuenta mil personas decidieron gritar en silencio su ira y su frustración para pedir la paz.


   (Las fotografías pertenecen al libro de Alejandro Ruiz-Huerta: La Memoria incómoda. Los abogados de Atocha. Editorial Dossoles. Huesca. 2002.)

 http://www.otromadrid.org/articulo/13803/-/

jueves, 20 de diciembre de 2012

"Izquierda Unida: hacia la revolución democrática" por Manuel Monereo

 

 Foto cedida por El Viejo Topo



Este artículo recoge, en líneas muy generales, la intervención del autor en el plenario de la X Asamblea de IU:

Quisiera comenzar esta intervención recordando a Francisco Fernández Buey intelectual comunista, marxista y fundador de IU. Su memoria y ejemplo nos acompañaran siempre.
No hace demasiado tiempo, paseando por Córdoba, recordaba Julia Anguita, con cierta sorna, que a él, en IU, le aprobaban los informes por unanimidad y que luego cada cual hacía lo que le venía en gana.

En esta Asamblea, la primera cuestión que habría que recuperar es la veracidad, la coherencia entre lo que dice y lo que se hace, huir del lenguaje falsario y desterrar eso de que el papel “lo aguanta todo”.

Una segunda cuestión en la que merecería la pena detenerse tiene que ver con la caracterización de la etapa histórica en la que vivimos, distinguiendo entre normalidad y excepción. La historia avanza a saltos, el tiempo histórico se comprime y acelera, las verdades y hábitos de la etapa de normalidad ya no sirven. Lo fundamental es saber que vivimos una etapa de excepción histórica, de agudización de los conflictos de clase y de ruptura con los fundamentos tradicionales del poder.

Habría que hacer una tercera distinción: el factor tiempo es muy importante. En esta Asamblea, en los debates que hemos tenido en estos meses parecería que tendríamos todo el tiempo del mundo y no es así. En los periodos de excepción se dan enfrentamientos frontales y se definen las correlaciones de fuerzas futuras. Para decirlo con más claridad: en los próximos dos o tres años, como mucho, se concretará si la reacción avanza o retrocede, si las clases trabajadoras defenderán o no los derechos sociales y laborales conquistados y si seremos capaces de construir una nueva sociedad de hombres y mujeres libres e iguales, una democracia plebeya.

Esta Asamblea tiene por delante el debate de cuatro cuestiones fundamentales planteadas en las tesis políticas: 1) la rebelión democrática; 2) el proceso constituyente; 3) la construcción del “bloque político y social”; 4) la necesidad de una “revolución interna” en IU como fuerza y como organización política. Todo esto significa un giro radical, sustancial, que nos exigirán cambios profundos en los modos de hacer y practicar la política, nuevas relaciones entre trabajo en las instituciones y los movimientos sociales y, es fundamental, formas de organización diferentes a las tradicionales. No es poca cosa.

Quisiera, en esta intervención, hacer referencia a algunas cuestiones no abordadas o insuficientemente analizadas en las tesis políticas. La primera tiene que ver con el análisis y caracterización de la crisis. Se trata, evidentemente, de una crisis capitalista y, más allá, de la crisis de una entera civilización. Seguramente, el aspecto más relevante sea la inaudita acumulación de “crisis en la crisis”, es decir, una crisis económico-financiera que abre una crisis geopolítica y en las relaciones internacionales, que profundiza al límite la crisis ecológico-social del planeta, y, sobre todo, una crisis del “occidentalismo” como predominio político cultural de la modernidad capitalista euroamericana.

En las tesis no se tiene suficientemente en cuenta los cambios geopolíticos, destacadamente la decadencia de EEUU (y su aliado subalterno, la Unión Europea) y el ascenso de nuevas potencias. Estamos en plena transición geopolítica mundial y lo decisivo es la tendencia a la multipolaridad. Lo que eso significa es una gigantesca redistribución del poder a nivel mundial. El problema radical es que, históricamente, estas crisis se han resuelto siempre, tarde o temprano, con la guerra, con la expansión del militarismo y con enorme sufrimiento de las poblaciones. La lucha por la paz debería ser una prioridad de nuestro trabajo.

Una segunda cuestión tiene que ver con la Unión Europea. Nuestra posición es clara en este tema: el federalismo europeo que tradicionalmente hemos defendido tiene que ser sustancialmente revisado. La “Europa alemana” impide cualquier avance democrático y perpetúa las desigualdades sociales y entre países. La cuestión del euro tiene que ser planteada con todo su radicalidad.

La tercera cuestión hace referencia a lo que algunos hemos llamado la “crisis orgánica” del capitalismo español. Hablamos de toda una etapa histórica que se ha cerrado: la que va desde los primeros gobiernos socialistas hasta el 2007. Lo básico es entender que esta crisis del patrón de acumulación capitalista español abre una crisis de régimen, de Estado y de la política en sentido fuerte. No voy a detenerme mucho aquí; subrayar, sobre todo, que detrás de la crisis de régimen está el cuestionamiento profundo del bipartidismo político dominante. Lo hemos dicho muchas veces y hoy conviene repetirlo: el bipartidismo ha sido un modo de organizar el poder al servicio de aquellos que no se presentan a las elecciones y detentan el poder económico, mediático y cultural. La alternancia ha sido eso, diferencias entre partidos dominantes siempre resueltas en favor de los poderes fácticos.

La pregunta que las tesis políticas no se hace es la siguiente: ¿Cómo combatir realmente el bipartidismo? Aquí y ahora tenemos dos experiencias, la andaluza, gobernar con el PSOE y la extremeña, dejar gobernar al Partido Popular Este debate no puede ser eludido y tiene que realizarse a fondo, hasta sus últimas consecuencias. Nuestra propuesta es también diáfana: no hay posibilidad de regeneración democrática en nuestro que no pase por la ruptura con el bipartidismo y la construcción de una gran fuerza democrático-popular (el bloque políticos y social) que derrote a la derecha, le dispute la hegemonía al PSOE y, no se debe de olvidar, neutralice a la extrema derecha emergente.

También en este tema el factor tiempo es muy importante. Los poderes fácticos harán todo lo posible por perpetuar el bipartidismo (siempre con la derecha catalana y vasca) y hoy andan extremadamente preocupados por la decadencia del PSOE. Tenemos que hacer un enorme esfuerzo político para construir el bloque político-social alternativo precisamente en un momento donde el PSOE vive una crisis profunda. Hay que insistir: no tenemos todo el tiempo del mundo.

La propuesta de un proceso constituyente es decisiva. Algunas veces parecería que se trata de una posición política voluntarista o arbitraria. No es así. Han sido los poderes económicos los que han puesto en crisis el régimen constitucional del 78 y han iniciado la transición hacia otro que bien pudiéramos llamar de democracia oligárquica. Así de claro y evidente. Lo fundamental es que se está haciendo sin tener en cuenta al soberano, es decir, al conjunto de ciudadanos y ciudadanas. Reclamar un proceso constituyente es reivindicar la soberanía popular y el ejercicio de los derechos y libertades violadas por los poderes fácticos con la complicidad, hay que insistir una y otra vez, del PP y del PSOE.

Para ir terminando, Cayo Lara ha venido poniendo el acento en algo que es muy importante: IU gana votos y pierde afiliación. Él habla hasta de tragedia por esta cuestión; verdaderamente lo es. La pregunta que habría que hacerse es ¿por qué? La cuestión podría plantearse del siguiente modo: hoy las clases subalternas necesitan más que nunca organización, pero las viejas formas-partido ya no sirven.

Fijémonos en dos asuntos para entender lo que se quiere decir. De un lado, el predominio absoluto del eje electoral-institucional en el funcionamiento regular de IU. Primera paradoja: nos institucionalizamos cada vez más cuando los órganos representativos tienen cada vez menos poder y la democracia decide cada vez menos. De otro lado, las viejas formas-partido tradicionales del movimiento obrero habían socializado enormemente la política y sus modos de ejercerla. Hoy lo que predominan son partidos de cuadros cada vez más profesionalizados y, segunda paradoja, donde hacen política fundamentalmente los que viven de ella. Para la izquierda transformadora esto es mortal.

Lo importante para el movimiento obrero organizado era que miles de hombres y de mujeres dedicaban una parte de su tiempo libre a la cosa pública, a la organización, al partido. Es lo que se ha llamado “una economía moral de la multitud” o un “sector público voluntario”. Pues bien, necesitamos hoy más que nunca formas de “socialización de la política” que promuevan el compromiso y el trabajo voluntario de miles de hombres y mujeres; la autoorganización social y formas agregación social y económicas que generen un (contra) poder de los que no tienen el poder.




Manuel Monereo

   Es politólogo, abogado laboralista, director del Área Política de El Viejo Topo, miembro del patronato de la Fundación de Investigaciones Marxistas y, sobre todo, militante histórico de una izquierda que, según él, precisa de una verdadera reconstrucción. Ha formado parte de la directiva de Izquierda Unida y hoy se congratula de ser “simplemente militante de base” de dicha formación. En esta entrevista, Manuel Monereo Pérez nos ofrece su nada halagüeña valoración de las recientes elecciones al Parlamento Europeo en el Estado español; traza el perfil de una izquierda con “poco coraje moral”, a la que invita a la “convergencia y la unidad en la acción”, y nos anima a tomar las calles.

viernes, 14 de diciembre de 2012

Una Asamblea para construir un instrumento político




14 dic 2012

por Alberto Garzón
Diputado por Izquierda Unida en el Congreso


Este fin de semana tendrá lugar la X Asamblea Federal de Izquierda Unida. Se trata de un evento de extraordinaria importancia, puesto que los mil delegados de todo el Estado tendremos oportunidad de discutir las líneas políticas de nuestra organización. Esta será la culminación de un proceso de reflexión que lleva realizándose meses en el seno de las asambleas locales, provinciales y de las propias federaciones. No en vano los mil delegados somos sólo una pequeña parte de las decenas de miles de militantes que han tomado parte en este enorme proceso.
La cuestión fundamental de esta asamblea será debatir el qué hacer y el cómo hacerlo. Es decir, habrá que debatir de objetivos y de métodos, de estrategias y de tácticas. Y también, aunque con una importancia menor, tendremos que hablar de las personas que habrán de ser las encargadas de conducir el proyecto político consecuente. Todo ello condicionará sin duda el escenario político de la izquierda en los próximos años. Y el hecho de que esta Asamblea tenga lugar en un contexto de enorme crisis económica, social y ecológica hace aún más urgente la necesidad de reflexionar con profundidad sobre estas cuestiones.
Partamos de una realidad a menudo olvidada. Izquierda Unida no es un partido político convencional, aunque peque de muchos de los vicios de éstos, sino un movimiento político y social. Así lo marcan sus propios estatutos y así juzgo personalmente que debería entenderse su papel en la sociedad. Esto no es otra cosa que afirmar que nuestra organización ha de tener un pie en la calle y otro en las instituciones, buscando un equilibrio necesario que sea compatible con los objetivos políticos.
Sin embargo, la propia organización está estructurada internamente con una rigidez y dinámica propia de un partido tradicional. Y esa circunstancia conduce a una incapacidad manifiesta de atraer a personas altamente capacitadas que navegan actualmente fuera de la organización. Así las cosas los insiders, esto es, las personas familiarizadas con la negociación interna y con la correlación de fuerzas entre las distintas corrientes internas, suelen imponerse finalmente a los outsiders, esto es, a todas esas personas que son potencialmente militantes pero que no terminan de sumarse debido a las enormes barreras de entrada. Un problema que es ajeno al enfrentamiento puramente ideológico pero que al enquistarse en el seno de la organización logra segar la dinámica que sería necesaria para mantener el equilibrio calle-instituciones.
El resultado final es que la organización se transforma en un elemento mucho más conservador de lo que la calle y la ciudadanía exige. Se produce una desconexión con la realidad, así como una tendencia a depender políticamente de las instituciones, que lleva a que se formen otros instrumentos al margen de la organización. Así es como podemos entender que, a pesar de la clara coincidencia ideológica, los que han llevado a cabo la resistencia más eficiente ante el ataque neoliberal reciente hayan sido los movimientos sociales situados en los márgenes de Izquierda Unida.
La Plataforma de Afectados por la Hipoteca, la organización Democracia Real Ya –promotora del 15M- e incluso las organizaciones de consumidores están repletas de militantes de IU que han visto más efectivo estos instrumentos que el que ofrece la propia organización a la que formalmente pertenecen. Esta constatación debería ser el aviso más claro acerca de la poca capacidad de una organización que se define como movimiento social y como anticapitalista. Pero también habría de ser la demostración de la enorme potencialidad que tenemos y que si nos lo proponemos podemos aprovechar para convertirnos en la referencia colectiva que requiere cualquier proceso de transformación social.
El cómo adecuar nuestra organización a la realidad social pasa necesariamente por un sereno debate político que ponga en entredicho los métodos tradicionales de hacer política. Necesitamos nuevos métodos para explotar el extraordinario potencial de una organización que tiene militantes en prácticamente todos los municipios del Estado y que tiene en su seno a la mejor tradición histórica de la izquierda, esto es, al Partido Comunista de España.
Estos debates de métodos han de ser paralelos a los debates ideológicos y estrictamente políticos, esto es, aquellos que se refieren al papel de la economía capitalista y las alternativas planteadas. Hay que debatir sobre el euro, las instituciones europeas, la crisis ecológica, la democracia y, sobre todo, hacerlo desde el rigor. La izquierda tiene el deber histórico de canalizar la frustración creciente, originada por esta crisis-estafa, ofreciendo un proyecto político nítido y socialmente aceptable al que se deben subordinar todas las políticas de alianzas y todas las tácticas de la organización.
Es decir, el deber histórico de Izquierda Unida es convertirse en un instrumento útil para que los ciudadanos podamos organizarnos colectivamente en pos de una sociedad justa. Una sociedad que técnicamente ya podemos construir, aprovechando las nuevas tecnologías y la espectacular capacidad productiva de la que disponemos. Una sociedad democrática donde la transparencia sea la norma y la política sea recuperada en su sentido noble y original. Una sociedad que definamos entre todos y que no esté constituida a partir de los caprichos criminales de las grandes fortunas y de las grandes empresas.
Para quien esto escribe el objetivo de nuestra organización ha de ser superar el sistema económico capitalista, ofreciendo una alternativa socialista que anule el criterio de rentabilidad como elemento rector de la producción; la estrategia habrá de ser adecuar nuestra organización a las necesidades de los trabajadores, conectando el instrumento que somos en tanto organización con la calle que exige alternativas; y las tácticas deberían ser todas aquellas políticas de alianzas con partidos, sindicatos y otras organizaciones que sean consistentes, en cada coyuntura, para fortalecer nuestra fuerza y facilitar así la conquista del objetivo.
Si queremos, podemos.