domingo, 13 de marzo de 2011

Sobre El levantamiento del General Riego



Biografía

Nació en el seno de una familia noble, aunque de poca fortuna. Tras graduarse en la Universidad de Oviedo en 1807, se trasladó a Madrid, donde se alistó en la Guardia de Corps. Con la invasión francesa de España, en abril de 1808, el general Murat le envió prisionero a El Escorial, de donde logró escapar. Se fugó hacia Asturias, donde su padre había sido nombrado miembro de la Junta Suprema de Asturias.

Iniciada la Guerra de la Independencia, el 8 de agosto de 1808 fue nombrado capitán en la división del general Acevedo y al poco tiempo fue nombrado su ayudante. El 10 de noviembre de 1808 tomó parte en la batalla de Espinosa de los Monteros (Burgos), en la que las tropas españolas sufrieron una importante derrota.

Intentando proteger y salvar la vida del general Acevedo, fue hecho prisionero el 13 de noviembre de 1808 y después deportado a Francia, donde conoció las teorías liberales más radicales. Posteriormente fue liberado y entró en contacto con la masonería en Francia. Viajó también por Inglaterra y Alemania, y en 1814 retornó a España, reincorporándose al ejército con el rango de teniente coronel. Juró la Constitución de 1812 ante el general Lacy antes de que fuera derogada por Fernando VII.

Durante los seis años de gobierno absolutista de Fernando VII, se unió a la masonería. Posteriormente conspiró junto a otros liberales para reinstaurar la Constitución de 1812.

Casa natal del General Riego en Tuña.

En 1819 se reunió en Andalucía un ejército destinado a sofocar la sublevación de las colonias en América de las provincias de Ultramar. Riego estaba al mando del batallón asturiano. Varios oficiales habían decidido aprovechar aquella ocasión para proclamar la Constitución de 1812. Riego, uno de los comprometidos con el movimiento, se alzó en Las Cabezas de San Juan (Sevilla) el 1 de enero de 1820. Allí arengó a los suyos diciendo: «Es de precisión para que España se salve que el rey Nuestro Señor jure la Ley constitucional de 1812, afirmación legítima y civil de los derechos y deberes de los españoles. ¡Viva la Constitución!». Poco después se trasladaron a Arcos de la Frontera, donde fue detenido el general en jefe del ejército expedicionario, conde de Calderón. A continuación, las tropas de Riego marcharon por diferentes ciudades andaluzas con la esperanza de comenzar un levantamiento anti-absolutista, ante la indiferencia popular. Si bien el pronunciamiento no fue sofocado, tampoco encontró el apoyo que esperaba, de forma que el 11 de marzo lo que quedaba de la columna decidió dispersarse, buscando refugio en las montañas de Extremadura.

Cuando el periplo revolucionario estaba desintegrándose en Andalucía, se produjeron levantamientos en Galicia: la Constitución se proclamó en La Coruña y después en Ferrol y Vigo. Los levantamientos se fueron extendiendo por el resto de España. El 7 de marzo de 1820, el Palacio Real de Madrid fue rodeado por una gran multitud. A pesar de que, según parece, el rey hubiera podido contar con la adhesión de tropas suficientes para hacer frente a los sublevados, el general Ballesteros, al mando del Ejército del Centro, consultado, declaró que no podía responder de la tropa. Entrada ya la noche, el rey se decidió a firmar un decreto, en que declaraba que, de acuerdo con «la voluntad general del pueblo», se había decidido a jurar la Constitución. El día 10, el rey publica el Manifiesto del rey a la Nación española en el que muestra su apoyo a dicha constitución: «Marchemos francamente, y yo el primero, por la senda constitucional». Comienza así el Trienio liberal.

Balcón desde el que el general Riego dirigió su discurso el 4 de octubre de 18201

El nuevo gobierno liberal nombró a Riego mariscal de campo y poco después Capitán General de Galicia. No llegó a ocupar este puesto, sino que fue destituido con motivo de su visita a Madrid (agosto–septiembre de 1820), acusado falsamente de republicanismo. Sin embargo, los vaivenes políticos le llevaron a ser nombrado, en noviembre de 1820, Capitán General de Aragón, por lo que se trasladó a Zaragoza. El 18 de junio del mismo año se casó con su sobrina, María Teresa del Riego y Bustillos.

Placa conmemorativa en la casa del General Riego.

El 4 de septiembre de 1821, tras el complot republicano de Cugnet de Montarlet, fue destituido de la capitanía general y destinado a Lérida y después a Castelló de Farfaña. A pesar de ello, su popularidad era enorme y su retrato era paseado por las calles madrileñas. En marzo de 1822 fue elegido diputado por Asturias, siendo designado Presidente de las Cortes Generales, bajo un gobierno dominado por los liberales exaltados, que condujeron a los moderados, dirigidos por Francisco Martínez de la Rosa a la oposición. Aunque era muy respetado, los que apoyaban al Antiguo Régimen le acusaban de haberse endiosado y de haberse enriquecido de forma oscura. En 1822 empezaron las primeras revueltas en contra de la nueva forma estatal. La primera fue en Madrid cuando un batallón de la milicia nacional cargó contra unos seguidores de Riego que aclamaban a éste. Fue llamada la «Batalla de las Platerías». La segunda revuelta fue en el norte, donde aparecieron violentas partidas realistas en Navarra y Cataluña. En esta última el barón de Eroles, el marqués de Mataflorida y el arzobispo de Creus se adueñaron de la Seu d'Urgell y proclamaron allí una regencia absolutista en contra de los liberales.

Sin embargo, Fernando VII reclamó secretamente ayuda extranjera para eliminar las trabas al restablecimiento del absolutismo. En diciembre de 1822, en el Congreso de Verona, la Santa Alianza decidó que una España liberal era un peligro para equilibrio europeo y se encargó a Francia la tarea de restablecer la monarquía absoluta en España. El 7 de abril de 1823, un ejército francés, conocido como los Cien Mil Hijos de San Luis, al mando del Duque de Angulema cruzó la frontera por el Bidasoa.

Riego marchó a Cádiz, donde se sumó a la mayoría liberal de las Cortes Generales para organizar la resistencia y votar la incapacidad del monarca. Los liberales se sentían perseguidos y traicionados por el absolutismo intransigente del monarca. Riego intentó reorganizar la resistencia en Andalucía, en calidad de General en Jefe del III Cuerpo de Ejército, e hizo frente a los franceses. El 14 de septiembre, durante la llamada "Batalla de Jódar" (Jaén) fue derrotado. Malherido, trató de huir. El 15 de septiembre fue traicionado, abandonado por sus tropas, y tomado prisionero en Arquillos (Jaén). Se le trasladó a Madrid. Allí pidió perdón y clemencia al rey y a todos aquellos a los que hubiera ofendido por sus posibles crímenes liberales, en una carta publicada por la Gaceta de Madrid. Pero todo fue en vano y fue declarado culpable de alta traición, por haber sido uno de los diputados que había votado por la incapacitación del rey. El 7 de noviembre de 1823 Rafael de Riego, hundido moral y físicamente fue arrastrado en un serón hacia el patíbulo situado en la Plaza de la Cebada en Madrid y ejecutado por ahorcamiento y posteriormente decapitado,2 entre los insultos de la misma población madrileña que poco antes le había aclamado.

Escudo de armas del General Riego en su casa natal.

Su figura es el máximo exponente de los defensores de las libertades civiles en España convirtiéndose en el mártir por excelencia de la represión política contra el liberalismo.

Actualmente su retrato es uno de los que se pueden ver en las Cortes Generales, junto con otros cuadros como la jura de la Constitución de 1812.




Rafael de Riego en Las Cabezas de San juan


Este año, los vecinos y vecinas de las Cabezas de San Juan nos hemos encontrado con la sorpresa de que, a último momento, se ha suspendido la conmemoración que cada año se viene realizando en Las Cabezas de San Juan, desde que IU realizara la Primera Recreación Histórica en nuestro municipio. Los motivos de semejante aplazamiento hasta el día 2 de abril, son cuanto menos oscuros. Aunque dada la Reforma de la Ley Electoral que contempla que "No puede difundirse ni realizarse acto alguno de campaña electoral... entre el período comprendido entre la convocatoria de las elecciones y el comienzo de la campaña electoral", esto es, entre el 29/03/2011 y el 06/05/2011, no es de extrañar que este aplazamiento tenga que ver coneste cambio en la legislación electoral.

Ya en su momento el tuvimos que soportar graves desajustes históricos, que aún no han sido solucionados como corresponde, como la supuesta frase del General Riego, que acompaña su monumento en La Plaza de los Mártires. La firma errónea se quitó, pero jamás se citó la fuente real de dicha inscripción: la cita pertenece al escritor Rodolfo Walsh (nacido un 9 de enero de 1927, desaparecido el 25 de marzo de 1977).



A estos hechos se suma el que nuestro pueblo sea objeto de duras críticas en el Dirario de Sevilla, por su falta de rigor a la hora de convocar a prensa.


Citamos el artículo completo:


La segunda muerte de Riego

Por Luis Sánchez Moliní

Décadas de abandono provocan que se pierdan documentos de gran importancia sobre el levantamiento del militar liberal, un hecho decisivo en el inicio del Trienio Liberal y en la independencia del imperio americano

Demasiado tarde. Pese a los esfuerzos de los técnicos del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico (IAPH), todos los valiosos documentos sobre el levantamiento de Riego del 1 de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan que se encontraban recogidos en las actas capitulares de este municipio han desaparecido para siempre, esfumándose así información de gran valor científico para comprender la historia del constitucionalismo español, del liberalismo europeo y de la emancipación de las colonias americanas.

La Consejería de Cultura convocó ayer a la prensa para presentar "la restauración de las actas capitulares de Las Cabezas de San Juan sobre el levantamiento militar de Riego". Nada más lejos de la realidad. Es cierto que los técnicos del IAPH han restaurado durante cinco años de duro y complicado trabajo el volumen que recogen las actas de este consistorio durante 1818 y 1828, pero también es cierto que, debido a un severo deterioro, las partes que hacían referencia a los sucesos que supusieron el detonante del Trienio Liberal no se han podido rescatar, porque, sencillamente, ya habían desaparecido, según la historiadora del IAPH María Campoy. Lo que había sido una joya documental para la historia de España y América se ha quedado en un conjunto de legajos con un interés para la historia local. De Riego apenas se conserva una anotación (antes del levantamiento) sobre un problema de avituallamiento de las tropas de las que era oficial.

Lo más extraño de todo fue el aire de celebración que se vivió ayer en la sede del IAPH, especialmente por parte del alcalde de Las Cabezas, Francisco Toajas. "Es un libro, pero mucho más que un libro, porque no recoge cualquier momento de la historia, sino un hito de la altura de la Revolución Francesa". En todo momento usó el presente, como si no fuera consciente de lo que había pasado. Entre el numeroso público de la localidad que acudió a la presentación de la restauración del volumen alguien tuvo todavía ánimos de cerrar el acto con un "¡Viva Andalucía y Viva Las Cabezas!".

Después de décadas de desidia y abandono, el libro llegó al IAPH en un estado lamentable, "en la UVI", como se encargó de remarcar el director del Instituto, Román Fernández-Baca. Los agentes externos de degradación (humedad, temperatura inadecuada, luz, insectos, bacterias, etcétera), habían provocado un deterioro extremo. Conscientes del valor de los documentos que hacían referencia al levantamiento de Riego, los técnicos intentaron recuperarlos con técnicas de rayos, pero ya fue imposible. Este deterioro era conocido, al menos desde la década de los 80, pero hasta hace cinco años no comenzó la intervención. La responsabilidad de que el deterioro haya sido irreversible es, según la Ley de Archivos, de su propietario: el Ayuntamiento de Las Cabezas. Para el delegado provincial de Cultura, Bernardo Bueno, los "ayuntamientos democráticos" (30 años después) han hecho un "gran esfuerzo" para mejorar las condiciones de sus archivos.

El levantamiento del entonces segundo comandante Rafael del Riego (1785-1823), uno de los héroes de la mitología liberal española, se produjo el 1 de enero de 1820 en Las Cabezas de San Juan, ciudad en la que se encontraba junto a su Batallón de Asturias esperando la orden de embarque para participar en el complejo conflicto que desembocó en la independencia de las colonias americanas, una operación que se había demorado debido a una epidemia de fiebre amarilla que obligó a dispersar a las tropas por diferentes ciudades andaluzas.

Aunque en un principio el levantamiento no tuvo el éxito esperado, lo que obligó a Riego a vagar como un fantasma con sus tropas por numerosas ciudades de Andalucía occidental, finalmente fue el detonante para una serie de sublevaciones en el territorio nacional que desembocaron en el llamado Trienio Liberal y en la reinstauración de la Constitución de Cádiz, un proceso que finalizó con la invasión de España por los Cien Mil hijos de San Luis, mandados por el duque de Angulema, la vuelta del absolutismo monárquico encarnado por Fernando VII y la muerte en el cadalso, entre los insultos del público, de este militar de origen noble que dio nombre al himno oficial de España durante la II República.


Casi dos siglos después, el que llegó a ser el general Riego sufre una segunda muerte con la desaparición de unos archivos que empobrece el patrimonio documental español.



jueves, 24 de febrero de 2011

Libia y la Revolución Árabe





El Coordinador de Política Internacional y eurodiputado de Izquierda Unida, Willy Meyer, condena la sangrienta represión de la población civil libia llevada a cabo por Gadafi: "ante la muerte de numerosos civiles en Libia, Izquierda Unida condena rotundamente cualquier intervención de fuerzas militares o policiales con el objetivo de reprimir con fuego real a manifestantes. Condenamos sin paliativos los ataques y bombardeos al pueblo libio y expresamos nuestra máxima repulsa".

Ante las alarmantes noticias de ametrallamientos y bombardeos contra población civil, Meyer señala que "las autoridades libias deben cesar inmediatamente estas acciones de extrema violencia", expresa "su profunda solidaridad con las víctimas ante el intolerable asesinato de civiles" y hace un "llamamiento al diálogo para que el pueblo libio pueda decidir libremente sobre su destino".
En el marco del conjunto de movilizaciones en los países árabes, Izquierda Unida apoya las reivindicaciones de los pueblos que claman por reformas fundamentales del sistema político de sus países, por sus derechos sociales y democráticos y que se alzan contra regímenes corruptos financiados por la Unión Europea y Estados Unidos.

Desde el profundo respeto a la soberanía de los pueblos y a sus luchas, Meyer denuncia los intentos de injerencia de las potencias occidentales en la región. Un ejemplo claro es que los 27 Estados miembros de la UE se encontraban negociando un acuerdo comercial con Libia hasta el día de hoy. Sin embargo, la UE no se planteó en ningún momento anular los acuerdos con Egipto, a pesar de los más de 300 muertos entre los manifestantes, y sigue manteniendo relaciones privilegiadas con Estados como Marruecos o Israel, pese a sus constantes atropellos contra los pueblos saharaui y palestino.

En referencia a las movilizaciones populares y los procesos de democratización que se están produciendo en los países árabes y que han llevado a la caída de los regímenes de Mubarak y de Ben Alí, Meyer ha lamentado el papel de la UE y en particular del Gobierno de España en relación a Marruecos: "El pasado domingo miles de marroquíes salieron a la calle para exigir sus legítimos derechos políticos y sociales y el fin de la figura feudal del Rey de Marruecos y de su régimen corrupto. Deploramos la criminalización de estos manifestantes llevada a cabo por la Administración marroquí y la credibilidad y respaldo que Trinidad Jiménez concede a las tesis e intereses de Marruecos", señaló.

En esta línea, denunció el "cinismo de la Unión Europea, con Catherine Ashton, Alta Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, que por un lado afirma respaldar las reivindicaciones democráticas de los pueblos árabes, y Stefan Füle, Comisario de Ampliación y Política Europea de Vecindad que simultáneamente anuncia un aumento de hasta 200 millones de euros anuales del fondo de ayuda a Marruecos, financiando directamente a este régimen autocrático e ilegítimo, o con unos Ministros de Pesca de la UE que autorizan la prolongación del Acuerdo de Pesca con que incluye las aguas territoriales del Sahara Occidental, Territorio No Autónomo, pendiente de descolonización. Sin lugar a dudas, en materia de derechos humanos, la Unión Europea tiene una doble vara de medir".




Si existe una palabra que condensa la mayoría de comentarios aparecidos en los grandes medios de comunicación desde que comenzó la actual ola de protestas en el mundo árabe, esta es, sin duda, “sorpresa”. Editorialistas, columnistas, analistas, todos parecían compartir la misma perplejidad ante una rebelión árabe que parecía surgir misteriosa y catárticamente de las llamas provocadas por la inmolación de Mohamed Bouazizi, el joven diplomado en informática que se roció con gasolina y se prendió fuego después de que la policía le arrebatara su puesto de verduras del que malvivía en Sidi Bouziz.

En realidad, resulta comprensible el desconcierto generalizado. Los últimos acontecimientos no solo han pillado a contrapié a la mayoría de “expertos” comunicadores, sino que, además, los ha dejado sin relato, sin discurso. No en vano, el imaginario que Occidente ha proyectado sobre el mundo árabe, desde los albores mismos de la aventura colonial en el siglo XIX, es el de una sociedad atrasada, inmovilista. Esta visión, modificada tímidamente durante los procesos de descolonización de los años 50 y 60, tomó renovados ímpetus a finales de los 80 cuando el derrumbe de la URSS fue seguido por la construcción de un metafórico enemigo global encarnado en una abstracta, confusa y, muy a menudo, estrambótica naturaleza “árabe”/ “musulmana”, que unificaba sin rubor realidades tan distintas, distantes y complejas como el movimiento talibán afgano, el régimen iraní, el laicismo autoritario de Sadam Hussein, Al Qaeda, o hasta la controvertida piratería somalí. Un proceso de construcción mental que, sin duda, tuvo su momento más álgido con el atentado de la Torres Gemelas de Nueva York, pero que contó con numerosos episodios no menos trágicos y sangrientos como las dos guerras del Golfo o el conflicto en Afganistán.

De acuerdo con este guión, el mundo árabe quedaba reducido al fanatismo atávico de unas masas de hombres barbudos y atrasados, en los que era imposible hallar el menor vínculo con la modernidad. De hecho, no solo se presenta a estos pueblos como “inmovilistas”, sino que además se les “presiente” casi como genéticamente ”involucionistas”. Así, el único cambio que podía esperarse en estas sociedades era, pues, hacia atrás, una especie de regreso a un feudalismo mental, simbolizado en la imagen de ese opresivo burka que tantos argumentos dio en su día para justificar la aventura militar en la región, pese a que la briosa presencia de los marines y de nuestros legionarios nada haya servido para impedir que siga cubriendo los cuerpos de las mujeres pastum.

Pero de repente, todo ese imaginario salta por los aires por una revuelta popular que arranca en Túnez y se extiende poco después a Egipto y otros países, no al grito esperado de “Ala akbhar”, sino reclamando libertad, democracia y justicia social. Renacía así un panarabismo que huía de rituales y gastadas consignas de apoyo a la causa palestina, tan recurrentes entre regímenes caducos que mantenían en la opresión y la miseria a sus ciudadanos. Por el contrario este neopanarabismo se reclama pragmático, no en el sentido de abrazar la renuncia utilitarista, sino en la reivindicación de una solidaridad árabe basada en satisfacer los anhelos reales de los pueblos.

La muerte de Bouazizi fue el detonante. Pero el terreno llevaba tiempo germinando. Porque esta rebelión que, por el momento, ya se ha llevado por delante a Zine El Abidine Ben Ali y Hosni Mubarak, dista mucho de haber surgido de la nada. Por el contrario, hunde sus raíces en una doble exclusión, social y política, que se ha ido consolidando a lo largo de la historia reciente del mundo árabe y cuyo futuro aparece ahora cuestionado por las propias poblaciones que la han estado sufriendo.

No es este el lugar para hacer un repaso de la última centuria en el Magreb y el Machrek que, junto con el valle del Nilo, conforman las grandes regiones que delimitan el universo árabe. Pero sí podemos lanzar algunos datos que al menos nos ayuden a retener una foto fija sobre las características de estas sociedades. En este sentido, hay un primer elemento a retener: la juventud. Estamos ante sociedades mayoritariamente jóvenes, muy jóvenes. En Túnez, por ejemplo, el 26% de la población tiene menos de 15 años; en Egipto ese porcentaje se eleva hasta el 34%; en Yemen la cifra se eleva hasta el 46%. Para comprender lo que esto significa sólo tenemos que pensar que en España el porcentaje se sitúa en el 14%. Además, nos encontramos con una población que ha mejorado sus niveles de formación respecto a las generaciones que les han precedido. Así, en Egipto el nivel de alfabetización entre la población mayor de 15 años se sitúa según las últimas estadísticas en el 63%. Pero si acotamos a la población con edades comprendidas entre los 15 y los 24 años, vemos como el nivel se eleva hasta el 85%. Y si bien es cierto que en algunos países como Marruecos este nivel retrocede hasta el 67%, en otros como Argelia se eleva hasta el 92%, el 97% en Túnez e, incluso, el 99% en Jordania.

Jóvenes, relativamente preparados, pero sin futuro. Pese a disponer de una relativa prosperidad que le convierte en uno de los países magrebíes con mayor clase media, en Tunez cerca del 7% de la población vive con menos de dos dólares diarios. En el caso de Egipto, el porcentaje se dispara hasta la mitad de su población, Yemen se encuentra entre los países más pobres del mundo. A ello se añade unas altas tasas de desempleo que se sitúa en el caso egipcio se sitúa en el 9%, en el 14% entre los tunecinos o por encima del 20% entre la población Mauritana. Porcentajes que pueden resultar engañosos si los comparamos con la situación española donde las cifras altas de desocupación encuentran el cuestionado colchón de las coberturas sociales tanto del Estado como de la familia. En el caso de las poblaciones árabes, la primera es inexistente, mientras que la segunda se encuentra muy mermada por una realidad marcada por la economía irregular, asentada sobre la precariedad más absoluta.

Esta situación incrementa la vulnerabilidad de las sociedades a los efectos de las crisis, como la que estamos viviendo. Y especialmente la vinculada al espectacular incremento del precio de los alimentos que se viene registrando en los últimos años por la confluencia de una variedad de causas: desde el incremento de la demanda de países emergentes como China o India, a la acción de los firmas especulativas que han visto en la actual coyuntura como el mercado alimentario es tan atractivo desde el punto de vista de la obtención de dividendos, como había sido hasta ahora el sector del ladrillo. La conclusión ha sido un alza de los precios que se ha mantenido constante desde 2008 y que, pese a algunas moderaciones en las tendencias, todo indica que se mantendrá al menos hasta 2015. Sólo en 2010 se acumuló un encarecimiento de los productos alimentarios del 30%.

En este contexto, y ante la falta de perspectivas en el interior, hace tiempo que la emigración se ha convertido en la única válvula de escape para estas poblaciones, como estamos comprobando estos últimos días con las oleadas de inmigrantes tunecinos que intentan llegar a la costa italiana. La experiencia es generalizada. Se estima que unos 6 millones de egipcios viven fuera del país, especialmente en la región del Golfo. Sólo en Arabia Saudí residen un millón de egipcios. En 2008, los tunecinos residentes en el extranjero enviaron al país remesas de divisas por valor de 1.233 millones de euros, lo que representó la cuarta fuente de ingresos nacional y una inyección dineraria clave para la supervivencia de las familias. Sin duda, el incremento del desempleo por los efectos de la crisis ha limitado esa capacidad de recibir remesas en un momento en que, además, los repuntes de la inflación, especialmente en productos básicos y alimenticios, como ya hemos señalado, hace más difícil el día a día a los ciudadanos.

Paradójicamente, esta exclusión social se produce en un contexto de crecimiento económico, con unos resultados que son avalados y alabados por instituciones como el Fondo Monetario Internacional o el Banco Mundial. Las estimaciones de crecimiento del PIB por el FMI eran del 5% para 2010 en los países del Magreb y del 5,4% para el Machrek; en Egipto las expectativas de crecimiento para este año llegaban incluso al 5,5%. Pensemos que las estimaciones para España se sitúan este año en el 0,7% y la proyección para 2015 es del 2%. Nos encontramos pues ante un panorama de crecimiento de la riqueza. En consecuencia, la clave vuelve a estar no en cuánto se crece, sino en cómo se reparte. E, incluso, podríamos introducir otro elemento que desempeña una función clave a la hora de interpretar lo que está ocurriendo en el mundo árabe: cómo se accede al reparto de esta riqueza. Y este punto nos permite enlazar y fusionar esa doble exclusión que señalaba al principio como una de las características de la región. Porque en gran medida es la vinculación al régimen la que determina ese acceso a la riqueza. En este sentido, la corrupción se convierte en estos Estados en una pieza fundamental de la vertebración y la apropiación de la riqueza. Esto se da, sin duda, en los niveles inferiores, donde la corruptela funcionarial se convierte en una práctica habitual. Pero será en la cúspide donde adquiera ese carácter estructural al hacer indiferenciables el domino político y económico. La jerarquía política y militar será a su vez la élite económica.

El caso de Túnez en paradigmático. El entorno familiar de Ben Alí y su esposa Leila Trabelsi controlaba de facto todo el entramado económico del país. La revista Forbes estimaba su riqueza personal en unos 5.000 millones de euros, mientras que en Egipto la fiscalía está investigando en la actualidad la riqueza de Mubarak, su mujer e hijos que algunas fuentes llegan a cuantificar en los 50.000 millones de euros. En cualquier caso, con independencia de la espectacularidad de estas cifras, lo más destacado es cómo el aparato del Estado, y aquí hay que incluir tanto a las cúpulas militares como civiles, se convierte en la llave de acceso y apropiación de la riqueza.

Y acceder a ella se convierte en una opción prácticamente imposible. En este sentido, destaca el blindaje político del régimen, que a su vez se convierte en un blindaje económico. No se dejará la menor fisura. En las elecciones de octubre de 2009 logra su quinto mandato tras llevarse el 84,9%, una cifra, por cierto, tremendamente generosa si se tiene en cuenta que en las anteriores consultas había logrado porcentajes del 95%. El único candidato independiente que participó en la consulta, Ahmed Brahim, de la Iniciativa Nacional para la Democracia y el Progreso, tuvo que conformarse con un 1,5% de los votos. En esa misma consulta, el partido presidencial Unión Constitucional Democrática logró el 75% de la Cámara, dejando el resto a “partidos clientelistas”. La auténtica oposición, representada por el Partido Democrático Progresista y el Foro Democrático para el Trabajo y las Libertades, se quedaba sin representación. Tampoco en Egipto había espacio para las sorpresas. En las últimas elecciones legislativas el Partido Nacional Democrático de Mubarak se hacía con 424 de los 508 escaños del parlamento, unos resultados que provocaron disturbios y enfrentamientos durante varios días en distintos puntos del país. Por cierto, los partidos de ambos presidentes, eran miembros de la Internacional Socialista.

Este blindaje político impedía encauzar un descontento político que finalmente acabó estallando en las revueltas tunecinas y egipcias. Pero también dificultaba y trababa las posibilidades de promoción social de unos sectores de las clases medias, universitarios en buena medida, cansados de ver como sus aspiraciones de ascenso y progreso chocaban contra el muro infranqueable de la corrupción y las familias del régimen. Eso explicará el respaldo de estos sectores a las movilizaciones populares y el carácter interclasista y multitudinario que alcanzó la protesta en los momentos más álgidos, previos a la caída de Ben Alí primero y Mubarak después.

Ahora bien, el hermetismo del régimen y su implacable control social asentado sobre unas temibles estructuras policiales omnipresentes, e incluso más poderosas que el propio ejército, no significa que durante todos estos años las sociedades tunecinas y egipcias hayan estado calladas. En este sentido, la oposición popular, la resistencia obrera, desempeñó un papel determinante en la creación de una experiencia de resistencia que en gran medida eclosionará en los últimos meses hasta hacer tambalearse a los regímenes. Los datos de la OIT, aunque posiblemente limitados, son significativos para Túnez. Entre 1999 y 2007, el número de trabajadores implicados en huelgas se triplicó, pasando de 31.989 a 98.210. Un crecimiento destacado que se verá cualitativamente superado un año más tarde con la revuelta protagonizada por la región minera de Gafsa. Trabajadores y estudiantes se unirán en una lucha contra el desempleo y el elevado coste de la vida, duramente reprimida por el Estado y que se saldará con varios muertos y decenas de detenidos, tras varios semanas de protestas. Se irá constituyendo así una base de sindicalistas independientes que irán abriendo un hueco en la semioficialista Unión General de Trabajadores Tunecinos, que explicará el papel desempeñado por el sindicato en la revuelta de las pasadas semanas.

Egiptó también ha visto recuperarse en los últimos años un movimiento obrero con una historia especialmente vigorosa, pero que quedó gravemente debilitado tras la dura represión de la oleada huelguista desatada entre 1984 y 1994, donde se recurrió incluso al ejército. Sin embargo, a partir de 2004 la combatividad obrera se reactiva al calor de las protestas de las empresas textiles del Nilo y, especialmente, en la ciudad de Mahalla, principal centro laboral de Oriente Medio. Las huelgas comenzarán como conflictos laborales que irán ampliando sus críticas conforme se vinculan a más sectores populares. En este proceso se irán constituyendo sindicatos libres como la Liga de Trabajadores Textiles. Esta ebullición social está reflejada también en las cifras: en 2006 se produjeron 227 huelgas en todo el país, un año más tarde la cifra se elevaba a 580. En abril de 2008 los sindicatos convocarán una huelga general contra el alza de los precios, una acción que no se producía desde los años 40. En apoyo de aquella movilización surgirá el Movimiento 6 de Abril que articuló a través de internet el apoyo a los trabajadores.

Ahora bien, repasando todos estos episodios la pregunta que surge es ¿por qué los regímenes se han derrumbado ahora y no hace dos años? ¿Por qué la represión no ha podido en esta ocasión aplacar las protestas? A mi juicio, el elemento diferenciador tiene que ver con la división abierta en el seno de la clase dirigente tunecina y egipcia, por la lucha interna de poder que ha sido percibida por las clases populares y medias como el momento idóneo para cuestionar los cimientos del sistema. Eso explica lo multitudinario de las protestas. La gente pensó que esta vez sí había una oportunidad. Y acertó.

Esa división de la cúpula del sistema respondía lógicamente a la pugna interna por ocupar posiciones ante los cambios sucesorios que se avecinaban tanto en Túnez, como en Egipto. En Túnez, Ben Alí tenía 74 años, y su salud podría estar resentida, incluso hay rumores que en la actualidad se encuentra ingresado con identidad falsa, en algún hospital de Arabia Saudí tras haber sufrido un derrame cerebral. En cualquier caso, todos coinciden en señalar que las pasadas elecciones de 2009 el centro del interés no estaba en los resultados, que resultaban predecibles, sino en los debates abiertos sobre la sucesión de Ben Alí. En este sentido muchas miradas estaban puestas en las aspiraciones de su esposa, cuyo creciente protagonismo público se interpretaba como una carrera para posicionarse en la “guerra de clanes” que comenzaba a desatarse por la pugna sucesoria. Esto explica que finalmente una parte del poder, especialmente el militar, acabe inclinando la balanza al decantarse por los manifestantes cuando las protestas pongan cerco al presidente.

La situación es similar en el caso de Egipto. Hosni Mubarak de 82 años de edad, también era objeto de todo tipo de especulaciones sobre su estado de salud desde que fue operado en Alemania el pasado año. En este caso, el proceso de sucesión se había planteado abiertamente con la designación de su hijo Gamal, de 48 años, de sustituirlo como candidato en las próximas elecciones. Sin embargo, la alternativa distaba de considerarse cerrada. No deja de ser significativo a este respecto que desde 2009 el ex dirigente de la Agencia Internacional de la Energía Atómica y premio Nobel a la Paz Mohamed al Baradei esté sondeando sus opciones a liderar una candidatura independiente, unas aspiraciones que se intensificaron con el inicio de las protestas.

Parecidas circunstancias se están viviendo también en Argelia, donde los rumores sobre la salud del presidente Abdelaziz Buterflika no han cesado en los últimos tiempos, agravadas por las alusiones realizadas hace un año por el ministro francés de Asuntos Exteriores, Bernard Kouchner, sobre la previsible mejora de las relaciones entre ambos países tras la desaparición de la generación de líderes argelinos que participaron en la guerra anticolonial. Además, en los últimos tiempos también han transcendido numerosas luchas de clanes, incluyendo las indisimuladas aspiraciones del hermano de Buterflika, Said. En cualquier caso, hasta el momento el régimen parece mantener bajo control la situación con un férreo control de las fuerzas de seguridad y aprovechando las divergencias de la oposición. A ello, además, se suma la huella que todavía perdura entre la población de la guerra civil vivida en la década de los 90, en unos momentos en que además en que los grupos armados islamistas están resurgiendo en zonas del noreste y del desierto.

También en Libia –considerado el país más próspero de África- nos encontramos con una clara pugna sucesoria. En este caso, Seif el-Islam, hijo y previsible sucesor de Muammar al-Gaddafi, optó por retirarse de la vida política nacional a mediados de 2009, para poco después, a finales de ese mismo año, sonar su nombre para el cargo de coordinador de los mandos políticos y sociales, lo que en la práctica le hubiera convertido en número dos del Estado. Una opción, en cualquier caso, que no era mal vista por las cancillerías occidentales donde era considerado el rostro aperturista del régimen. Paradójicamente, en aquel momento fue el Consejo General del Pueblo no respaldó la candidatura. En cualquier caso, ante las actuales revueltas, que ya se han cobrado la vida de miles de opositores, Seif el-Islam está apareciendo como el portavoz efectivo del régimen. Y las divisiones en el seno del aparato estatal de la Jamahiriya ya han comenzado a aparecer ante el cariz de los acontecimientos con las recientes dimisiones como la del ministro de Justicia Abdul Jalil Mustafá o de los embajadores en Reino Unida, China, Indonesia o la Liga Árabe evidencian el resquebrajamiento del régimen. Sin embargo, al contrario de Túnez y Egipto, Gaddafi parece conservar por el momento pleno control sobre el ejército que le ha permitido repetir la sangrienta represión que ya utilizara en los años 90 para reprimir la oposición armada islamista, con episodios tan sangrientos como la masacre en la prisión de Abu Salim donde en 1996 fueron ejecutadas extrajudicialmente más de 1200 personas. Sin embargo, conforme pasan los días el riesgo de derrumbe y abierta guerra civil es cada vez más evidente.

Esta inestabilidad no se produce, al menos por el momento, ni en Siria, ni en Jordania. El reinado presidencialista de Bashar al Assad ha cumplido su primera década, afianzado por su destacada influencia en el conflicto árabe-palestino, su alianza estratégica con Irán y una firme mano de hierro contra la disidencia. Al mismo tiempo, en los últimos tiempos ha registrado unos buenos resultados económicos, que le permitieron un crecimiento del 5% que no evitó que el 30% de su población siga por debajo del umbral de la pobreza. Por su parte, Abdallah ibn Husein ha tenido hasta el momento la habilidad de adelantarse a los acontecimientos evitando que la olla a presión de las tensiones sociales explote en Jordania pese a los conatos de las últimas semanas. Ya en 2009, disolvió la Cámara y el gobierno muy cuestionados por su inmovilismo ante las dificultades económicas que atraviesa el país. Con las primeras protestas en las calles de Amman, el rey volvió a remodelar el gabinete poniendo a su frente a un hombre con fama de honesto, Marouf Bakhit, y anunciando una rebaja de los precios de los alimentos y la gasolina.


También en Marruecos Mohamed VI ha conservado el control de la situación hasta la fecha, si bien esas circunstancias podrían cambiar tras las últimas manifestaciones celebradas en el país que se cobraron la vida de cinco personas en Alhucemas. De hecho, el régimen fue en gran medida el primero que sufrió una protesta multitudinaria originada de forma espontánea y articulada en torno a reivindicaciones sociales y políticas. Porque en muchos aspectos la movilización protagonizada por la población saharaui de El Aium, adelanta muchas de las características que posteriormente hemos visto en la avenida Burghiba de Túnez o en la Plaza Tahir de El Cairo. A ella se añadirá la reivindicación nacionalista que el bloqueo al proceso de autodeterminación mantiene en un callejón sin salida desde hace décadas. Un componente nacionalista que, en cierto modo, también podría estar detrás de las recientes protestas que encontraron en su eco más destacados en la región del Rif.

También la exclusión de las minorías étnicas y religiosas ha sido preponderante en los casos de Bahrein y Yemen, lo que les distancia del modelo tunecino y egipcio. En el primer caso, las protestas de la mayoría shii ante su marginación por la élite gobernante sunní, ya tuvo sus antecedentes en las revueltas de la segunda mitad de los 90. En Yemen, por el contrario, nos hallamos ante un estado casi en proceso de descomposición, con un gobierno cuyo control apenas supera los límites de la capital, donde las tensiones separatistas del sur cuestionan su viabilidad y donde las tensiones de los distintos clanes y grupos armados casi cuestionan su propia existencia como país.

Llegados a este punto queda saber cuál será el futuro de las revoluciones egipcia y tunecina. Y la respuesta es obviamente que el devenir es impredecible. En cualquier caso, dependerá del equilibrio de fuerzas y por el tesón revolucionario que sean capaces de mantener sus pueblos. Por lo pronto, la élite política trata de rehacer nuevas alianzas, especialmente entre los sectores de las clases medias. Es significativo en este sentido que en ambos casos, tanto el gobierno de Mohamed Ghanuchi en Túnez, como el consejo militar en El Cairo, hayan incluido dos jóvenes internautas, el bloguero tunecino Slim Amamou y el ejecutivo egipcio de Google, Wael Ghonim. Y ello al tiempo que intenta desactivar la movilización popular borrándola de los espacios más simbólicos, la Qasba de Tunez y la plaza Tahir de El Cairo. En este sentido, no menos significativo es el llamamiento de Ghonim a la vuelta al trabajo justo unas horas después de la salida de Mubarak.

Frente a ello, los movimientos populares parecen replegarse en la capital tunecina, aunque mantienen su llama de protesta en las regiones interiores del país, precisamente los lugares desde donde arrancó la protesta. Por su parte, la movilización obrera se ha disparado por todo Egipto para desesperación de la junta militar que preside el mariscal Tantawi, vigilado de cerca por el teniente general Sami Hafez Enan, posible sustituto más aperturista en caso de necesidad. Por el momento, la perseverancia de la lucha por parte de las clases populares tunecinas y egipcias se ha convertido en los últimos días en un claro mensaje a los nuevos “gobierno de transición” de que no se está dispuesto a aceptar el lampedusiano cambiarlo todo para que nada cambie.

De esta tensión revolucionaria dependerá el curso de los acontecimientos, el alcance democrático de los cambios iniciados y el contenido social de las transformaciones. Esa es la parte que le tocará escribir a los pueblos árabes. Asumir esa segunda independencia que reclamara el intelectual tunecino Múnsif Al-Marzuqi, una independencia que necesariamente debe de pasar, como reclamaba el estudioso Pedro Martínez Montávez, por la consolidación y expansión de una conciencia social y civil. La dignidad recuperada en las calles de Tunez, El Cairo, Alejandría, Gafsa, Tánger o Amman, parecen demostrar que los pueblos árabes están dispuestos a afrontar ese reto.

Un desafío que también nos interpela. A nosotros nos corresponde promover una profunda revisión de nuestra relación con los pueblos situados en la otra orilla del Mediterráneo, un cambio no menos urgente para garantizar una paz en la región que inevitablemente solo puede existir acompañada de una auténtica justicia social. Desgraciadamente no será fácil. La tentación de recuperar el discurso del “peligro árabe” es demasiado fácil. Las recientes informaciones sobre la llegada de inmigrantes tunecinos a Lampedusa demuestra la facilidad con que se regresa al relato de la amenaza. Por eso, el apoyo y la solidaridad a la rebelión árabe se convierten en un compromiso ineludible para los pueblos europeos. En última instancia, su lucha es la de todos, como supieron interpretar los participantes en el Foro Social Mundial cuando celebraron como propia la victoria de la plaza Tahir. A fin de cuentas, los luchadores tunecinos, egipcios y árabes nos han demostrado con su sangre y su lucha, que sigue siendo posible cree en que otro mundo es posible.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Manifestación el 26 de febrero en Sevilla. Sobran las razones.





Izquierda Unida y el PCE han convocado a una manifestación en contra de la reforma laboral y el ataque al sistema de pensiones, que tendrá lugar próximo día sábado 26 de febrero, en Sevilla a las 12:00. Comenzará en San Telmo hasta la Plaza de San Francisco.

Desde Izquierda Unida somos conscientes que la actual fase del conflicto social exige que una organización política como IU, que aspira a convertirse en un Movimiento Político y Social, trate de articular la movilización en la calle como “el único modo efectivo de responder a las agresiones contínuas del capital y sus capataces, el único modo a la espera de que la ciudadanía exprese su voluntad en las urnas”.


Hazte oir,

no te quedes esperando a "verlas venir"

plántale cara a la situación actual.


IULV-CA y el PCE ha convocado esta gran movilización el día 26, en vísperas del día de Andalucía, para defender el sistema público de pensiones frente a los argumentos "falaces" de insostenibilidad, que lo únicio que pretende es entregar recursos a la banca.


Por la nacionalización de la banca,

contra el copago sanitario, en defensa de los salarios,

contra la carestía de la vida y en defensa de la autonomía,


MOVILÍZATE


lunes, 21 de febrero de 2011

Presentación del libro "Memorias Para la libertad", Paco Puerto, una lección permanente






Paco Puerto Otero (Cabezas de San Juan, Sevilla, 1947 - Barcelona, 1992). La conciencia política de Paco se inició muy pronto. Durante los años cincuenta, pedía a su padre, jornalero agrícola en un pueblo enclavado en las marismas arroceras del Guadalquivir, que lo dejara acompañarlo a los campos, donde, junto con otros campesinos, por la noche y a escondidas, escuchaban las noticias de Radio España Independiente, la emisora del PCE en el exilio.

Fue a la escuela hasta los siete u ocho años, puesto que pronto se incorporó al mundo laboral ligando pitillos, un tabaco de contrabando procedente de las plantaciones de Sevilla y que compraban los jornaleros a 20 por una peseta. Aprendió el oficio de panadero y el de maestro de pala en el pueblo de Cotos, zona conocida como la Isla del Arroz. Durante esta época empezó a aprender a leer y a escribir.

A los 19 años, Paco dejó su pueblo para ir hacia Barcelona. Al llegar a la estación Francia tuvo tal impacto que años después organizó visitas diarias a esta estación para ir a recibir a los inmigrantes que venían desde Andalucía.

En Barcelona hizo de pulidor y de vendedor hasta que ingresó al sector de la construcción, donde trabajó durante muchos años. Mientras hacía el servicio militar obtuvo el certificado de estudios primarios.

En el año 1970 se puso en contacto con Comisiones Obreras, en los comedores universitarios de la calle Canuda. Lo detuvieron por primera vez en 1971, mientras repartía propaganda de convocatoria a la huelga general durante la ocupación policial de la SEAT. Entonces Paco es juzgado y encarcelado.

Ingresó al Partido Socialista Unificado de Cataluña. Fue encarcelado varias veces más, hasta que en el año 1976 le fue aplicada la amnistía aprobada por el Real decreto-Ley del 30 de julio. Desde este momento Paco estuvo ligado al sindicato de Construcción de CCOO de Cataluña. Participó en el primer congreso de CCOO en la legalidad, y formó parte de su Comisión Ejecutiva, y hasta su muerte fue miembro del Consejo Nacional, órgano máximo del sindicato.

Durante los años ochenta fue una de las personas que más contribuyó al impulso de las políticas de ocupación del sindicato, a través de los centros de asesoramiento ocupacional de CCOO, que se pusieron en marcha con la creación del Centro de Formación y Promoción Ocupacional en el año 1988, la actual Fundación para la Formación y el Estudio Paco Puerto.





Memorias para la libertad. Paco Puerto.


Una lección permanente. Barcelona. Comissions Obreres de Catalunya, 2010.

Edición bilingüe de la biografía y los testimonios sobre Paco Puerto (Las Cabezas de San Juan, Sevilla, 1947 - Barcelona, 1992), militante del PSUC y las CCOO. La obra-homenaje, que recoge diversos textos introductorios sobre la figura del activista comunista, cuenta con un esbozo biográfico a cargo del investigador del CEFID, David Ballester, así como diversos testimonios de diferentes personas que compartieron su larga militancia política y sindical.




Presentación: 23 de febrero de 2011,

Casa de la Cultura de Las Cabezas de San Juan, 20 horas



martes, 15 de febrero de 2011

Las propuestas de Iu que escuchó Zapatero




(Fuente: Gonzalo Sánchez - Tercera Información | 10-02-2011 |)


Hace varios meses atrás, el máximo líder de Izquierda Unida (IU), Cayo Lara, pidió formalmente una reunión con el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, para trasladarle las propuestas de IU para salir de la crisis sin recortar derechos a los trabajadores. La cita se concretó ayer en el palacio de la Moncloa, donde se reunieron los dos dirigentes.

Cayo Lara reveló que Zapatero mostró interés y se comprometió en la propuesta de IU para crear 700 000 empleos a corto plazo en base a rehabilitación de viviendas. El Coordinador Federal de IU especifico que "no se trata de otro Plan E", ya que con la propuesta de su formación "no se beneficiarían las grandes empresas y sí los obreros de la construcción y de todas las empresas que están a su alrededor".

Lara trasladó al Gobierno la oposición de IU al "pensionazo" pactado con los sindicatos y la patronal y a la reforma laboral, "IU tratará de modificar y mejorar modestamente a través de sus fuerzas en el Congreso esta restrictiva reforma de las pensiones. Reforma que debería incorporarse al programa electoral de cada partido y llevarse a las elecciones para que los ciudadanos se pronuncien expresamente y voten en función de lo que cada uno defienda".

El tema de la reforma de la Ley Electoral también ha sido tratado en la reunión que duró una hora y media. Lara recriminó a Zapatero el incumplimiento de su promesa para reformar la normativa para que todos los votos sean iguales y garanticen una representación proporcional en las instituciones del estado que se conforman mediante el sufragio. El dirigente de izquierdas recordó al presidente que su partido (PSOE) pactó con el PP una "mini-reforma" que no tocó los puntos importantes de la ley.

Las propuestas que Cayo Lara trasladó al presidente Zapatero fueron:

1.- Rectificar el modelo de reforma de pensiones para mantener la jubilación legal a los 65 años, 15 años de periodo de cómputo y 35 años como tiempo para asegurar el 100% de la base reguladora.

Fortalecer el sistema, mejorando sus ingresos con la creación de empleo, la incorporación de más mujeres al trabajo asalariado con salarios idénticos a los masculinos, combatir la economía sumergida y el fraude, eliminar las lagunas de cotización causadas por las becas y mejorar la solidaridad del sistema elevando los topes de cotización máxima. Establecer sistemas que garanticen la mejora del poder adquisitivo de las pensiones, especialmente de las más bajas y fórmulas que permitan avanzar en la jubilación en edad inferior a los 65 años. Separar las fuentes de ingresos de la Seguridad Social.

2.- Dedicar a la creación de empleo y al impulso de la economía real, mediante ayuda directa e indirecta a las pequeñas empresas, una cantidad de recursos equivalentes a las ayudas que se están presentado en compras de activos y avales a la Banca y las cajas de ahorro. Aunque estas ayudas se devuelvan con intereses, es importante considerar sus costes de oportunidad.

En concreto:

a) Un Plan de Empleo-Formación para desempleados de larga duración, en colaboración con los Ayuntamientos que combine el trabajo en actividades complementarias útiles para la comunidad y la formación, con una retribución de 700 euros netos mensuales.

b) Un Plan de Apoyo al Empleo Juvenil hasta los 35 años, subvencionando cotizaciones a la Seguridad Social, siempre que se trate de contratos indefinidos.

c) Un Plan de Rehabilitación de Viviendas Residenciales, subvencionado en un 25% por el Gobierno.

d) Un Plan de Liquidez para la pequeña empresa, garantizando los créditos necesarios y el pago inmediato de las deudas de las Administraciones Públicas.

e) Un Plan de Inversiones en infraestructuras de proximidad, intensivas en mano de obra.

f) Un Plan de reforestación y regeneración de cauces y riberas.

g) El reparto del trabajo, mediante la generalización de la jornada de 35 horas, a comenzar por las Administraciones Públicas.

3.- Transformación de las cajas de ahorro en un sistema de Banca Pública, democráticamente gestionado y con una legislación que excluya la operativa especulativa.

4.- Rectificación normativa de la Reforma Laboral, de acuerdo con las reivindicaciones expresadas por los trabajadores y los sindicatos en la Huelga General del 29 de septiembre

5.- Envío al Parlamento antes de que termine la legislatura de los proyectos de ley de Bases de Régimen Local y de Financiación Municipal.

6.- Reforma de la Ley Hipotecaria y del Código Civil para reconocer la “dación en pago”. Prohibición del desahucio de las personas desempleadas por impago de su vivienda.

7.- Limitación de salarios en todas las Administraciones Públicas, organismos públicos, otros organismos y empresas dependientes o vinculadas a las administraciones e instituciones públicas representativas. Eliminación de ayudas y subvenciones a las empresas privadas que superen el límite salarial fijado. (Ley de salarios máximos).

8.- Proyecto de ley de Reforma Fiscal que reintroduzca los principios de progresividad, tributación equivalente de las rentas del trabajo y del capital y suficiencia. Situar la contribución fiscal en la media de zona euro.

9.- Reforma democrática de la Ley Electoral, de acuerdo con el dictamen del Consejo de Estado.

10.- Apertura de una mesa de negociación sobre la Reforma del Modelo Productivo (que incluya política industrial, energía, sectores productivos prioritarios, democratización de las empresas y de la economía. Banca Pública, reforma educativa y de la formación profesional, impulso de la I+D+i, etc.)



domingo, 6 de febrero de 2011

IU avista el poder en Andalucía




IU avista el poder en Andalucía

Izquierda Unida encara el último año de la legislatura andaluza con la expectativa, razonada y creíble, de convertirse en llave para la formación del Ejecutivo regional tras las autonómicas de 2012. Y también de poder formar parte, por primera vez, de un Ejecutivo en Andalucía, la comunidad más poblada de España. Es decir, con la posibilidad de tocar poder de verdad y acreditarse como partido de gobierno en una región que en 2011 gestiona un presupuesto de 31.700 millones de euros.

La última encuesta del Instituto de Estudios Sociales de Andalucía (IESA) otorga a la coalición una intención de voto del 8,2%, mejorando más de un punto sus dígitos de 2008. Como el resto de estudios, el IESA dibuja un panorama postelectoral en el que IU sube tímidamente, el PSOE baja abruptamente y el PP protagoniza tal remontada que tiene incluso opciones de convertir una mayoría absoluta socialista en otra conservadora. Ante la perspectiva de una victoria del PP insuficiente para gobernar, escenario asumido como más probable por IU, ¿qué haría la coalición?

La lógica invita a pensar que habrá pacto, como ya existen en Sevilla, Jaén y Córdoba. El PSOE ofrece indicios de un interés indisimulable. Sabedores de que sus opciones de gobierno pasan por IU, José Antonio Griñán y los suyos mantienen una línea discursiva suave como una caricia con su vecino de la izquierda. La cuestión es más incómoda para los dirigentes de IU, hartos de un debate que les quita votos por parecer sumisos al PSOE –si se muestran conciliadores– o por parecer útiles al PP –si son reticentes–. “Hablar de pacto sólo conviene a la derecha. Cuanto más tarde salga el tema, mejor”, opina un parlamentario.

Pero la cuestión flota ya en el ambiente. Y aún persiste en la memoria el periodo 1994-1996, cuando IU y el PP asediaron al menguado Gobierno de Manuel Chaves, mientras en Madrid Julio Anguita soñaba con el sorpasso que daría a los comunistas la hegemonía de la izquierda. Eran los tiempos de la pinza. Pero a IU le salió electoralmente muy cara la famosa estrategia de gobernar desde el Parlamento andaluz. En dos años pasó de 20 a 13 escaños. Cuatro años después pasaron a seis. Y ahí siguen.

Líneas rojas

Del 94 al 96 el presidente del Parlamento andaluz fue Diego Valderas, hoy coordinador regional de IU, que pretende ser en 2012 candidato a la Presidencia de la Junta por tercera vez. Creo que en el 94 nos pesó tanto el oponernos a la corrupción que no supimos entender el mensaje de cambio de la ciudadanía. Aquello nos sirve de lección”, dice. Valderas subraya que cualquier pacto pasaría por el “abandono de las políticas de derechas”, pero su discurso denota una proclividad al acuerdo que inquieta en ciertos sectores de la coalición, temerosos de que el PSOE vea la disponibilidad como un síntoma de debilidad.

La pregunta clave es: ¿Pacto a qué precio? El parlamentario José Manuel Mariscal, secretario general del PCA, opta por trazar gruesas líneas rojas por escrito.Yo no quiero influir. Quiero cambiar Andalucía”, subraya. Si el discurso de Mariscal a lo largo de la legislatura ha ido un paso más allá en la exigencia de compromisos previos al pacto, el de Juan Manuel Sánchez Gordillo se sale de la tabla. No hay pacto posible para el parlamentario de IU, líder del nacionalista CUT-Bai y alcalde de Marinaleda (Sevilla).

“No nos engañemos. Con ocho o diez diputados, como mucho, no cambiaremos al Gobierno más neoliberal que ha habido en España. Y ser sus cómplices sería la muerte de IU. Quien pacta con el diablo acaba en el infierno”, dice Gordillo, cuya relación con Valderas salió deteriorada del enfrentamiento librado por ambos por ser cabeza de lista en Sevilla en las autonómicas de 2008. Aquella batalla la ganó Gordillo, un dirigente que ni oculta su condición de verso suelto ni tiene reparos en ignorar los intereses estratégicos de la coalición si no los comparte.

Es lógico que a algunos en IU se les escape una risa nerviosa al plantear qué pasaría si el pacto en 2012 pendiera de un solo diputado.



(Fuente:http://www.publico.es/espana/359965/iu-avista-el-poder-en-andalucia)

domingo, 30 de enero de 2011

CONTRA EL PENSIONAZO




Contra el pensionazo

Hemos conocido las líneas generales del acuerdo sobre las pensiones alcanzado por el gobierno, los sindicatos CCOO y UGT y las organizaciones empresariales CEOE y CEPYME. En este acuerdo, que se ha traducido ya en anteproyecto de ley, se da plena satisfacción a las demandas de los banqueros y grandes empresarios que hace unos meses fueron convocados por el rey. Y son acatadas las directrices de ajuste neoliberal de la Comisión Europea.

Según indicó el pasado día 12 el comisario de Asuntos Económicos, Olli Rehn, es necesario elevar la edad de jubilación en España y en toda Europa. Para ello recurrió a dos argumentos. El primero, es el del «envejecimiento de la población», una verdadera falacia. El segundo es «reforzar la confianza de los mercados financieros». Revela sin tapujos la presión de los prestamistas centroeuropeos, principales acreedores de nuestros bancos, cajas y grandes constructoras y tenedores de títulos de deuda pública española. Muestra como Eurolandia nos está estrangulando mediante la soga de la deuda.

El objetivo fundamental de la reforma es disminuir de forma brutal las pensiones públicas, entre un 20 y un 25%, para impulsar un nuevo avance del negocio de los fondos privados, en manos del capitalismo financiero. Un paso más en el proceso a través del cual el sistema público de pensiones debe limitarse a un mecanismo asistencial, mientras los fondos privados engrosan sus cuentas de resultados en proporciones fabulosas.

Al mismo tiempo, la reforma supone una fractura de vínculos de solidaridad entre generaciones de la mayoría de los españoles, pertenecientes al mundo del trabajo, empujándoles a la salida de los fondos de capitalización individual. Implica, además, un ataque demoledor a la juventud.

Aparentemente, lo más duro –y lo que ha atraído los focos de la atención pública– es el retraso de la edad legal de jubilación, al prolongar la vida laboral desde los 65 a 67 años. Quienes quieran cesar su actividad laboral a los 65 años con la pensión completa, deberán haber cotizado 38,5 años. Pero igualmente grave es el endurecimiento del acceso a la pensión máxima: que para cobrar la totalidad de la pensión a los 67 años, se precisen 37 años de cotización, dos más que en la actualidad. Y más grave todavía es que se suba de 15 a 25 años el cómputo para calcular las pensiones, lo que redundará en una sensible disminución de su renta media. O que se recorte el derecho a la pensión, aumentarse de 15 a 25 el número de años cotizados para disfrutar de la misma.

El pensionazo supone una tremenda agresión a la juventud. «No nos falles», decían unos jóvenes en la celebración del último triunfo electoral de Zapatero. Pero el futuro que depara a muchos jóvenes un PSOE de conversos al neoliberalismo es reducirse para siempre a «ni, ni»: mi trabajo, ni estudio, ni salario, ni pensiones. Mientras los índices generales de desempleo superan el 20%, la tasa de paro de los jóvenes asciende al 43,6%: es decir, casi la mitad de los menores de 25 años no contribuye al sistema de pensiones. Y en el caso de que esos jóvenes consigan algún empleo, lo hallarán en condiciones de extrema precariedad, a menudo con contratos de tiempo parcial. Con los recortes actuales, la mayor parte de la juventud española está condenada a jubilarse a los 67 años con pensiones ridículas. Y otra parte no llegará a cobrar ninguna pensión.


Cayo Lara:

“Cualquier pacto de Estado que incluya el lema de las pensiones debe pasar por no tocar la edad legal de jubilación a los 65 años"

Cayo Lara afirma que hay "muchas posibilidades incluso para incrementar el superávit que en este momento sigue teniendo la Seguridad Social".

“Hay muchas posibilidades –indicó Lara- incluso para incrementar el superávit que en este momento sigue teniendo la Seguridad Social. Por tanto, desde esa línea nosotros estaremos de acuerdo de cualquier pacto que mejore las condiciones de los actuales trabajadores y los futuros pensionistas. Pero para ‘darle un palo’ a los pensionistas de este país, sin duda que no cuenten con nuestro apoyo”.

Cayo Lara ha recordado que “una parte de los problemas que tienen los españoles, viene fundamentalmente por la negativa salida de la crisis que están suponiendo las políticas neoliberales que aplica Rodríguez Zapatero. Por tanto, cuando llegue la hora de votar que la gente sitúe dónde están los problemas y quiénes son los responsables de esos problemas. Porque las medidas que se han aplicado en los últimos meses caminan en la línea inútil y equivocada de intentar resolver la crisis por la vía del ‘ajuste duro’, no por la línea de buscar más ingresos”.

En su opinión, “la solución a esta situación no pasa por buscar la salida votando a la derecha, porque son políticas de derechas las que nos han conducido a esta crisis. El Partido Popular sólo sería más de lo mismo, más de las políticas neoliberales del PSOE. La mejor prueba es que el PP no presenta sus propuestas para este país. Por tanto, esperemos que la ciudadanía no se equivoque cuando llegue la hora de las urnas”.

Sobre la posibilidad de que haya una nueva huelga general, Cayo Lara indicó que “yo lo que espero es que el Gobierno no quiera tapar con una cortina de humo su pretensión de aumentar la edad de jubilación a los 67 años. Para IU esta es una ‘raya roja’ que no se puede cruzar. No hay ninguna razón por la cual se la pueda dar al Gobierno el marchamo para que pueda sacar adelante la jubilación a los 67 años, porque hasta ahora hay dos únicos objetivos: por un lado recortar las pensiones a los futuros pensionistas y, por otro, aumentar los fondos privados de pensiones”.


Cayo Lara: «Trabajar más y cobrar menos»

Cayo Lara calificó de «innecesario e inoportuno» el denominado 'pensionazo' «ante el superávit de 64.000 millones existente en las arcas de la Seguridad Social» e hizo referencia a «informes serios y rigurosos que señalan que esta reforma no será necesaria hasta 2029», pese a la situación del desempleo en nuestro país. Lara anunció que a partir de la reforma de las pensiones «vamos a trabajar más y a cobrar menos, con lo que se cumple el deseo de Diaz Ferrán» añadiendo que «Zapatero ha traicionado a su base social; 11 millones de votantes, aplicando política de derecha». Asimismo, señaló a «los jóvenes y a las mujeres que se han incorporado recientemente al mercado laboral» como los principales perjudicados. El líder de IU-Verdes propuso posponer la adopción de esta medida «porque tiene suficiente envergadura como para ser incorporada por todos los partidos a su programa electoral y que los ciudadanos valoren sus propuestas en las próximas elecciones generales», tras deducir que «el PSOE ha decidido que prefiere que gobierne el PP este país, antes que la izquierda gire más hacia la izquierda».